Cuando la perra es brava…

2018-01-10 | Feliciano J. Espriella | Columna
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OLOR A DINERO

Por: Feliciano J. Espriella

Hasta a los de su casa muerde, afirma la sabiduría popular y ayer lo confirmo el ahora ex panista Javier Lozano Alarcón, quien en sus diez años de militancia en Acción Nacional, fue generosamente recompensado con posiciones de muy alto nivel.

Anteriormente militó en las filas del PRI, partido al que renunció en el año 2005. El 01 de diciembre de 2006 asumió como Secretario del Trabajo y Previsión Social en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y desde el 30 de junio de 2007 es miembro del PAN.

Como priísta también le fue muy bien durante 16 años ocupando importantes posiciones en la administración pública federal. Inició su carrera en el gobierno en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, donde fue Director de Autorización y Control de Crédito Externo, Coordinador de Asesores del Subsecretario de Normatividad y Control Presupuestal y Director General de Normatividad y Desarrollo Administrativo, de 1989 a 1994 durante el gobierno de Salinas de Gortari; en 1994 fue nombrado Contralor General de Petróleos Mexicanos y posteriormente Subsecretario de Comunicaciones y Oficial Mayor de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes siendo titular de ésta Carlos Ruiz Sacristán y Subsecretario de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación bajo Diódoro Carrasco Altamirano además de Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, todos estos cargos en el gobierno de Ernesto Zedillo. Dentro del Partido Revolucionario Institucional fue vocero del partido y luego fue vocero de la campaña de Francisco Labastida para la presidencia en 2000, ese mismo año fue candidato a diputado federal, sin conseguir el cargo.

Actualmente es Senador de la República por el Estado de Puebla y hasta el día de su renuncia aspiró a ser el candidato del PAN a la gubernatura de ese estado. No es raro entonces, y más allá de los motivos y denuestos hacia su ex partido que anduviera pregonando el día de ayer en varios de los más escuchados programas radiofónicos, que en cuanto se definió la candidatura del PAN para Puebla, descubriera que ya no cabía en ese partido.

Las diferencias con la dirigencia panista venían desde el mes de agosto pasado, fueron públicas y muy notorias, pero seguramente en el fondo abrigaba la esperanza de conseguir la candidatura para gobernar Puebla.

Ahora, según también lo anduvo pregonando, se dedicará a dar a conocer la vida y milagros de José Antonio Meade, hoy por hoy, según él, la persona más preparada para dirigir los destinos del país.

Uno de los motivos, dijo en el programa de Pepe Cárdenas, “es lograr que la gente conozca mejor a Pepe meade, que sepa quién es este hombre, que yo conozco muy bien, a quien respeto y admiro…”.

A mí me queda una duda, si en vez de que a la esposa de Rafael Moreno Valle, le hubieran ofrecido a él la candidatura de Acción Nacional para la gubernatura de Puebla ¿Habría renunciado? ¿Tendría la misma percepción de Ricardo Anaya y Damián Zepeda a quienes puso como palo de gallinero en cuanto foro se presentó?

Claro que no, Javier Lozano Alarcón es sólo un político oportunista más de los cuales abundan en todos los partidos políticos.

Anaya dictadorzuelo, Zepeda un pobre Diablo

Su intención también es, según dijo “…dar a conocer quién es este joven dictador Ricardo Anaya, quien no solamente ya destruyó prácticamente al Partido Acción Nacional…”

Con un lenguaje en el que evidenciaba más ardor que convicción y que en ocasiones rayó en los linderos de la vulgaridad, el Senador denostó e insulto tanto a Anaya como a Damián Zepeda a quienes calificó como “esencialmente tramposos”.

“Al que dejaron –dijo- que es un pobre diablo, como Damián Zepeda, que no hace otra cosa más que atender el llamada, la instrucción, porque así le gustan a Anaya, muchachitos mediocres, que no piensan, que no tienen decisión propia, criterio. Todo está al servicio de ellos. Todo está al servicio de Anaya”.

Según ofreció, de aquí en adelante se dedicará a exhibir quienes son Anaya y Zepeda. Será en síntesis, un brazo ejecutor de la guerra sucia. No me extraña, nunca me pareció que diera para más.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.