El domingo, voto razonado

2018-06-29 | Francisco Rodríguez | Columna
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Kiosco Mayor

De Francisco Rodríguez

*Aún no hay ganador; no se dejen influir

*Meade, AMLO o Anaya, usted decide

*Voten con libertad pero con conocimiento

Las encuestas quedaron atrás. La verdadera será este domingo cuando los mexicanos salgamos a las urnas a depositar nuestro voto para elegir al próximo Presidente de la República y a nuevos servidores públicos que compiten por un cargo de elección. En Sonora habrá elecciones locales, es decir se elegirán presidentes municipales y a los integrantes del Congreso estatal.

Alrededor de 90 millones de mexicanos están en posibilidades de elegir al nuevo Presidente de México que deberá asumir el cargo el próximo 1 de diciembre sustituyendo a Enrique Peña Nieto. Sin embargo, y siendo muy optimista, me parece que la participación no rebasará el 55% de la lista nominal, es decir un total aproximado de 49 millones 500 mil sufragios. Ese mismo porcentaje (55%) se espera en Sonora, tanto en las elecciones federales como locales.

En mi percepción, López Obrador se mantiene arriba en las preferencias electorales, pero con una ventaja que no es tan grande como insisten algunos y por tanto no es definitiva y mucho menos se puede dar como hecho su triunfo electoral.

Reitero lo que hace unos días comenté:

La moneda está en el aire y cualquier cosa puede pasar el domingo 1 de julio. AMLO, Meade o Anaya pueden ser elegidos como el próximo Presidente de México y se debe respetar la voluntad de los ciudadanos.

Los grupos políticos, los candidatos, sus seguidores y los mexicanos en general debemos aceptar la voluntad de las mayorías y unir esfuerzos para salir adelante como municipio, como estado y como país.

Me gustaría, pero lo dudo, haya una aceptación civilizada de quien triunfe en las urnas, sobre todo si el perdedor es López Obrador. Ojalá y no eleven la voz de fraude aquellos que sintiéndose ganadores puedan quedar en el camino. Y además cumplan su amenaza de soltar al tigre y al Diablo.

Está contienda está más cerrada de lo que parece o quieren hacerla ver los interesados en el candidato López Obrador, quienes con su afán de crear la percepción de que el tabasqueño ya ganó, están creando un ambiente que puede resultar de alto riesgo.

La campaña de ataques al gobierno federal en turno y a su Presidente Enrique Peña Nieto con el afán de ganar una elección, ha creado, aunque lo nieguen, un odio social a quien dirige las instituciones y al partido que lo llevó al poder.

Y eso no es bueno para nadie, salvo para aquellos ambiciosos de escalar a como dé lugar a la Silla de Mandar de México.

Este proceso electoral ha estado lleno calumnias, de verdades a medias y de realidades, como es la lamentable muerte (asesinato) de al menos 120 candidatos, de diferentes partidos, a distintos cargos de elección en el país.

La economía está estancada por la detención de inversiones, nacionales y extranjeras, y por la fuga paulatina de capitales ante la incertidumbre de quien será el Presidente de México. Esa fuga se refleja en el tipo cambiario del peso-dólar.

En mi opinión, López Obrador no es tan bueno como dice ser ni tan malo como dicen que es. Es simplemente un hombre obsesionado por el poder con una notable capacidad de manipulación de masas y con un discurso bueno para cada público. El problema es cuando se le juntan los públicos y no sabe con quién quedar bien. Es austero en su vida pública, lo cual no significa tampoco honestidad, es arbitrario en sus decisiones e intolerante con cualquiera que no comulgue con sus ideas. No tiene realmente un proyecto de gobierno. Todo lo ha sustentado en el combate a la corrupción y terminar "con la mafia del poder".

Ricardo Anaya es un joven inteligente, disciplinado, con excelente discurso y bueno para el debate. Carece de experiencia de gobierno y lo ha acabado las denuncias de corrupción, que no ha podido solventar del todo, y la fama que le crearon sus mismos correligionarios de traidor. El PAN no pasa por su mejor momento.

José Antonio Meade presenta las mejores cartas académicas, de experiencia y eficiencia en el gobierno y de conducta privada. Sus propuestas han sido las más viables, goza de la confianza de la mayor parte del sector empresarial, y la militancia priista al final de esta campaña lo ha acogido con emoción tras reconocerle sus cualidades. Su carga, el mismo partido que lo postula y el Presidente Enrique Peña Nieto, a los cuales los acusan de todos los males de este país, dejando de lado los muchos logros alcanzados pero que han sido sepultados por los distintos actos de corrupción, supuestos o comprobados. La peor falla del actual gobierno federal ha sido la comunicación, lo mismo le pasó a Felipe Calderón.

El domingo 1 de julio debemos todos salir a votar con libertad pero con conocimiento. Votar con la razón no con la emoción. Pensar en lo que tenemos y lo que queremos.

Y sobre todo, respetar la voluntad de las mayorías. Gane quien gane México seguirá siendo México.