Bours nos sigue debiendo
HACE UNOS DÍAS apareció el exgobernador Eduardo Bours. Despotricó contra sus similares, insultó lo necesario para aparecer como noticia en los medios informativos, luego se fue; sus dichos y figuras no rindieron más. Quiso, sin lograrlo, plantar la semilla de su carácter duro con un reel en el cual se recordó aquel enfrentamiento contra sicarios en Cananea-Ímuris. Luego, como cometa se alejó, nadie lo siguió aun y cuando dijo que estaría a la expectativa política. Como que dejó una puerta abierta para quien quiera pasar. Hasta allí.
¿Por qué y para qué mostró ese impulso? A 17 años de haber concluido su sexenio, el exgobernador parece atrapado en el eco de su propio estilo “echado pa´delante”, pero aun lo persiguen los ecos del pasado: la tragedia de la guardería ABC y su frase, injustificada por estar fuera de contexto en su momento pero que lo perseguirá por siempre: “duermo como bebé”.
Egresado del Tec de Monterrey de Ingeniería Industrial y de Sistemas, fundador y pieza clave del Grupo Bachoco, exdirigente de la CNA y del CCE, Coordinador del sector empresarial para las negociaciones del TLCAN, director general de la Casa de Bolsa del Bajío, comisionado para la Negociación de la Deuda (cartera vencida) de los Productores del Campo, Administrador de Activos del Gobierno Federal (hoy Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado), senador y gobernador. Luego regresó a su chamba empresarial. Qué pena que se le recuerde por su forma de dormir.
Existe, además, un problema de sincronización generacional que vuelve inviable su mensaje. El electorado actual, mayoritario y decisivo, apenas era consciente o ni siquiera había nacido cuando Bours gobernaba. Hay un abismo de casi una generación completa que simplemente no conecta con sus códigos, sus formas ni su narrativa. El Sonora de hoy responde a otras dinámicas, y apelar a la nostalgia del conflicto armado para inyectarle a la salsa muchos “huevos” no es suficiente para las nuevas realidades.
Eduardo Bours no es un tipo malo. Su trabajo al frente de organismos empresariales y del mismo gobierno llevó la convicción de beneficio social. Es un líder extraordinario, disciplinado, manejador de indicadores que le permiten desarrollar y atacar en Excel cualquier objetivo valuado en tiempos, presupuestos y métricas. Se olvidó de Auriga, aquel personaje que les recordaba a los triunfadores romanos que eran humanos.
Aunque no logró el relevo generacional esperado, le abrió la puerta a nuevos talentos que allí andan aún. No con la dinámica y pensamiento del exgobernador, sino con brillo propio, pues Eduardo Bours no conformó un cuadro ideológico capaz de permear allende su gobierno en el avispero político al cual sus pupilos sí se adecuaron. Hoy que busca redimensionar el PRI olvidó que su necesidad de control total es su peor enemigo.
A diferencia del resto de los gobernadores que han trazado el destino de Sonora, es el más preparado. A sus 69 años está más allá del bien y del mal, pero por orgullo, por dar vuelta a la página del ABC o por el simple gusanito de participar en la política junto con Beltrones y Padrés, buscó regresar a un pandero donde se quiere incrustar a la fuerza sintiéndose necesario para el 2030.
Si diera vuelta a la tuerca, mucho más bien haría a Sonora si nos apoyara a todos con una plataforma y mensajes vía redes sociales sobre su parecer tanto gubernamental como social en relación al tema que domina: el financiero y económico empresarial. Yo lo seguiría, pues nos urgen especialistas que nos hablen de lo que realmente ocurre en el país y en el Estado con todo lo que se maneja y lo que se avecina. Ya si quisiera ser el candidato a la presidencia de la República, como lo insinuó cuando fue gobernador, pues ya veríamos.
Le haríamos caso si nos explica con manzanitas por qué no debemos endeudarnos más vía tarjeta o los fenómenos que vamos a vivir en nuestras empresas con el nuevo esquema que se avecina con el tratado comercial nuevo. No tenemos, como sonorenses, una visión directa de un exgobernador con más de treinta años de su vida en estos menesteres políticos-económicos y si nos regionaliza las expectativas, mucho mejor para que los alcaldes de la frontera, sur, del valle, sierra, mar o desiertos cuenten con expectativas más seguras de crecimiento.
En un entorno estatal y nacional donde abundan los discursos ideológicos, pero escasea el rigor técnico, la voz experimentada de Bours Castelo sería un faro de sensatez. Sonora necesita entender, sin filtros partidistas, los retos de la relocalización de inversiones, el futuro de nuestras exportaciones frente a las revisiones del tratado comercial y el rumbo de la economía real, explicados por alguien que ya estuvo en el "cuarto de junto" de las grandes negociaciones globales y sabe cómo se mueve el dinero del mundo.
El exgobernador, el hombre de la disciplina y el Excel, tiene hoy la oportunidad de trascender no por la fuerza de un grito político estéril en las campañas de otros, sino por el peso de su indiscutible autoridad profesional. Ojalá cierre esa puerta inútil de la grilla barata y decida abrir la de la mentoría que a su estado tanto le urge. No hay nada mejor que el deber cumplido. Solo entonces, lejos del ruido estorboso y en paz con su propia historia, Eduardo Bours podrá dormir, esta vez sí, verdaderamente como un bebé.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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