Aprender de la historia…

2021-10-21 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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SI LA MEMORIA PERIODÍSTICA no me falla, de los 90 para acá se han presentado diferentes estrategias para combatir la delincuencia teniendo como eje central el trabajo de la procuraduría, hoy fiscalía estatal de justicia.

1.- Hubo en su momento una cuadrilla de operadores de la procuraduría que visitaban los barrios y juntaban a la gente en una cancha de basquetbol donde de viva voz escuchaban las problemáticas y desarrollaban a su vez tácticas en conjunto con los diferentes organismos policiacos tanto estatales, como municipales.

Se lograban dos objetivos: demostrar poder, valentía ante los malandros y que se corriera la voz, claro actuando en consecuencia pues se realizaba una plataforma de datos que a su vez nutría un área de inteligencia focalizando problemáticas específicas, no solamente relacionados con las drogas, sino con aquellos focos contaminantes como las pandillas de barrio que limitaron al máximo.

Con inteligencia, por ejemplo, fue como se logró interponer denuncias en tiempos del gobernador Beltrones en contra de algunos famosos narcos y que sirvió para su futura persecución y justificante legal para su detención o bien, incautación de bienes.

2.- En materia de logística me llamó la atención aquella estrategia mediante la cual los grupos estatales policiacos cambiaban de residencia de manera continua en diferentes partes del Estado. Esto era para que no se crearan ligas empáticas entre los elementos del orden y quienes manejaban el crimen organizado. Tuvo una excelente aceptación.

3.- Los programas de despistolización a cambio de despensas alimenticias fueron un éxito y ese programa permanente era promocionado y publicitado de manera constante, no nada más el día de la recolecta, sino también antes, durante y después. Era noticia de portada en los medios de comunicación que colaboraban con ello en este menester.

4.- No es la primera, ni será la última ocasión que se hable de la limpieza de malos elementos policiacos, tanto municipales como estatales, y aunque desde hará unos 20 años para acá se ha mencionado que quienes no cumplan con los requisitos del C3 y no pasen la evaluación serán dados de baja.

El primer problema que se observa es que aquellos elementos reprobados y despedidos, ¿a dónde van a ir a parar?, porque ha de saber lector que a este hecho se le suma otro de suma importancia cultural, es decir, son gente que no saben hacer otra cosa o ya están muy viejos para aprender un oficio. Es muy complicado, sobre todo porque la generación de policías proviene de hogares donde el abuelo, papá o hijo son o fueron agentes del orden. El golpe pues de esta evaluación pega en varios factores.

Ni que decir de sueldos, becas y demás programas gubernamentales que son insuficientes entre más necesidades hogareñas tienen. A eso súmele el desprestigio de ser policías pues son seres humanos apestados por la sociedad hasta que se les necesita. Y no he visto una campaña seria de lavado de imagen.

5.- Recuerdo que Eduardo Bours les puso una tarifa diaria a todos los jefes policiacos de decomiso y aprehensión de quienes vendían drogas sobre todo cerca de las escuelas, fueron jornadas épicas de abatimiento real. Se lanzó EBC en una cruza contra la impunidad, que consideraba el cáncer más que la corrupción en sí y para mala suerte del entonces sub procurador Héctor Contreras –quien realizaba muy buen papel--, le tocó que lo despidieran por manejar un auto incautado.

El enfrentamiento contra los malos fue tan real que aquel enfrentamiento a balazos contra malandros que empezó en Cananea y siguió en pueblos aledaños fue noticia internacional. Allí se jugaron la vida desde elementos bragados hasta chamacos de 22 años recién salidos de la escuela de policía quienes tuvieron que matar para sobrevivir.

Este operativo fue lidereado por el comandante Juan Manuel Pavón Félix quien posteriormente fue asesinado en Nogales. Hombres así merecen más respeto, que sean recordados por lo menos con un reconocimiento público, el nombre de una avenida principal, la calle de enfrente donde viven aún hijos y esposa, una estatua o qué se yo, para que su familia se sienta socialmente cobijada.

(Aún lo recuerdan en mi casa, mi amá y hermanos, al lograr el rescate de una sobrina secuestrada, para que sepa su familia en la alta estima que lo recordamos).

Si Moralitos… aunque son feas las comparaciones. No sé si haya algo legislado al respecto. Hay más comandantes policiacos que han dado su vida por un mejor Sonora y hemos sido unos irrespetuosos de marca al no rendirles cabal homenaje. Y es que no son suficientes los corridos que le compusieron. https://bit.ly/3lZHn0o

Hubo dos aprendizajes básicos con esto: el amontonamiento de los padres, hijos y demás familia pidiendo datos por fuera de la comandancia estatal por lo que se vivió un momento de tensión macizo por la falta de una organización oportuna pues todo era un caos y por el otro, en el fragor de la batalla se le acabaron las balas a los policías y fue un show contra reloj que el Ejército, único proveedor, actuara con la rapidez necesaria. Si no es porque los administrativos de entonces se impusieron, quien sabe qué hubiera pasado.

Lola del Río debe preveer un posible enfrentamiento de este calado y contar con programas especiales de aprovisionamiento adecuado. Eso es estrategia y para eso sirve la historia, así sea periodística pues no creo que se cuente con una versión oficial al respecto. Es aprender de las crisis.

Se queda en el tintero la perenne campaña pro valores, el trabajo conjunto con las iglesias, la vez que el entonces joven sub procurador Abel Murrieta (+) participó en un enfrentamiento a balazos y entender que debe ser requisito para todo aquel que labora en un área de seguridad –administrativos, de talleres, laboratorios, etcétera--, que sepan manejar un arma y recibir lecciones obligatorias de autocuidado, tenemos los atentados en los juzgados y asesinato de jueces, el manejo mediático en otros estados y varias causas y efectos más.

Ya habrá tiempo de manejar más esquemas de rápida acción y con resultados prontos, no a dos años como se pretende en esta nueva administración.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…

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