De aniversarios

2021-10-25 | Samuel Valenzuela | Columna
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ENTRETELONES, POR SAMUEL VALENZUELA O.

El sábado 25 de octubre por la noche fuimos informados que había renunciado Carlos Armando Biébrich a la gubernatura de Sonora, luego que un par de días antes ordenara desalojar a sangre y fuego la invasión al block 717 en San Ignacio Río Muerto, que costó la vida de siete campesinos: Juan de Dios Terán Enríquez, Enrique Félix Flores, Rogelio y Benjamín Robles Ruiz, Miguel Gutiérrez, Gildardo Gil Ochoa y Rafael López Vizcarra.

Andábamos a salto de mata dada la viciosa persecución de parte de los esbirros de ese sujeto, que a principios de este año rindió cuentas al creador a causa del Covid-19, contra cualquier indicio de disidencia, que particularmente se escuchaba muy fuerte en el ámbito universitario y mucho más en el campo sonorense, luego del fiasco que había resultado la publicitada firma del Pacto de Ocampo a fines de 1974, que unificó en la lucha por la tierra a varias organizaciones campesinas.

Para este aspirante impulsor de la reivindicación social, el año 1975 fue azaroso, tocándonos la represión y la tortura, la persecución y luego el exilio, pero en el inter, la satisfacción de ser parte de la movilización de voluntades de quienes por siempre fueron el eslabón más débil, más desprotegido y marginado de las cadenas productivas del campo y la ciudad.

Desde mediados de ese año se intensificaron las gestiones para que el block 717 fuera restituido a sus legales propietarios en el marco de una dotación de tierras del gobierno de la república en 1953 y fue así como el 19 de octubre se hizo efectiva la invasión largamente advertida, tanto en las reuniones del Pacto de Ocampo, como en las convocadas por el gobierno de Luis Echeverría y Biébrich.

Francisco Arellano Noblecía, matón importante en la guerra sucia del gobierno de México contra grupos guerrilleros, era el brazo armado del gobernador y quien, con el apoyo formal de tropa del Ejército Mexicano y guardias blancas, que conjuntaron una fuerza de casi 500 personas armadas, perpetraron esa masacre que tan bien recrea nuestro añejo amigo Heriberto García Leyva.

Esa barbarie fue el parteaguas de la historia reciente de Sonora, ya que dos días después obligó a la renuncia del gobernador y poco más de un año después, el reparto agrario que dotó de miles de hectáreas de tierra cultivo y agostadero a solicitantes que dio lugar al boom de la producción colectiva de la tierra y mostró las habilidades para la organización campesina en los valles del Yaqui y el Mayo.

Tema aparte lo que se nos figura una paradoja impactante: el éxito de la producción colectiva de la tierra lleva implícito el rompimiento con el paternalismo gubernamental y tal autonomía alcanzada implica, además, su irremediable desaparición, al ser abandonada de la mano de programas de apoyo oficial, y quien no crea estas conclusiones, es cuestión que revise lo ocurrido en los valles del sur de Sonora y otras zonas ejidales del país.

En fin, aquellos fueron días en que el ánimo fluctuó entre la esperanza, firmeza de convicciones para recuperar lo que era de campesinos de SIRM; luego al luto, al dolor y al miedo frente a la brutal represión, para después, al menos sentir la satisfacción por la caída del gobernador.

No está de más comentar que Alejandro Carrillo Marcor trató por todos los medios de llevar a la justicia a Biébrich, tanto por los hechos del 23 de octubre de 1975, como por la raterías que perpetró en sus poco más de dos años de gestión, en lo que incluso insistió Samuel Ocaña García, quien dio a conocer a la opinión pública un largo listado de propiedades adquiridas de contado por el defenestrado exgobernador, quien dicho sea de paso la libró y se quedó con ellas, porque la Suprema Corte de Justicia de la Nación consideró, que en el proceso judicial en su contra hubo fallas de procedimiento.

Valga este amplio contexto para reconocer el posicionamiento ante el pleno del Congreso del Estado, de la diputada del PRD a la 63 Legislatura, Alma Manuela Higuera Esquer, para resaltar importancia de los hechos de hace 46 años en la historia de Sonora y que incluso, la 50 Legislatura aprobó el acuerdo de que el 23 de octubre de cada año sea Día de Luto Estatal en honor a los mártires de San Ignacio Río Muerto y de la lucha agraria en Sonora.

Por lo demás, buenas noticias se están generando desde el sector oficial y la mejor de todas es la toma de protesta de Rafael Acuña Griego como Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sonora, luego que Sebastián Sotomayor renunciara a su validación del cargo que le obsequiara de buenas a primeras su jefe el entonces Gobernador Guillermo Padrés.

Ya saneada la máxima instancia judicial de la entidad, será cuestión de tiempo para que como ocurre cada cambio sexenal, Acuña Griego sea electo presidente en relevo del prestigiado profesional de la abogacía, Francisco Gutiérrez Rodríguez.

Tal como se esperaba, no hubo ninguna dificultad para resolver el trámite de dicho nombramiento en la sesión del pasado sábado, el cual era como un hecho desde saberse el resultado de la elección del pasado junio y qué bien que así sea en quien desde hace tiempo nos tocó reportear de forma intensiva dada su representación legal de una de las partes en largo litigio por el aprovechamiento minero de grandes superficies de tierra en la región de Nacozari.

Como ven, avanza el acomodo de las calabazas en la carreta que conduce el gobernador Alfonso Durazo Montaño, quien además pudo desactivar la huelga de choferes del transporte urbano que amagaba estallar la CTM en Hermosillo, otra de las buenas noticias que reportar a casa este domingo, ya que además, el no estallar para nada implica que las huestes lideradas por Javier Villarreal renuncien a sus exigencias ante el concesionario, cuyo cumplimiento será tutelado por la secretaria del Trabajo, Olga Armida Grijalva Otero.

En ese acomodo de calabazas, a ver cómo les resulta esa construcción de oposición a modo o esa “lucha social” a modo, que se promueve desde el Palacio de Gobierno y cuyo mejor ejemplo es René Noriega Gómez, a quien de pronto lo hicieron aparecer como dirigente del Movimiento por el Libre Tránsito, junto a su compromiso de levantar la ocupación de varias casetas de cobro sobre la carretera 15.

Exdiputado local y exdirigente estatal del PRD no hace ni tanto, Noriega Gómez debe andar urgido de ingresos, ya que sabemos que esa dirigencia emergente que le adjudican es de pura saliva y no le tocó nada de lo depredado por el impresentable y repelente que ya fue acogido por la 4T en Sonora, o sea, está puesto para que le tiren con cualquier cosa.

Miren, del mejor ejemplo de cómo se acomodan las calabazas en esta nueva era de la gobernanza sonorense, es el nombramiento del añejo militante de izquierda y exdiputado local por el PT, Isidro Leyva, como director general de Desarrollo Ganadero de la subsecretaría de ganadería de la Sagarhpa, ahí donde las manda cantar otra militante histórica de la izquierda sonorense, Fátima Rodríguez.

Dicho nombramiento permitió desempolvar las siglas de la Unión Nacional de Productores de Ganado, asociación civil que “El Chilo” presidía en esta entidad, que por su nueva responsabilidad en la burocracia estatal, cedió dicha posición a Oscar López, a quien Fátima tomó la protesta, teniendo como invitado especial al exregidor Armando Moreno, otro de los perfiles de la izquierda histórica regional.

Mientras tanto, si bien las autoridades estatales de salud se han cerrado respecto a cómo va la pandemia del Covid-19 en Sonora, a nivel federal se pueden acceder a datos actualizados sobre el embate de ese maldito bicho, que de acuerdo a los datos del sábado en contagios y decesos, dentro de su remisión de las últimas semanas, se advierte tendencia al alza con 169 casos y 14 decesos.

A lo mejor se trata de no ser alarmistas y mantener en bajo perfil esa estadística, sin importar que por ignorancia, haya quienes incurran en descuidos, pero lo cierto es que desde mediados de marzo del 2020, en Sonora han fallecido por ese virus casi ocho mil personas y han sido contagiadas casi 112 mil, y seguramente seguirá aumentando toda vez que expertos ya prospectan una cuarta ola.

Y luego de casi dos años como dirigente estatal del Partido Movimiento Ciudadano en Sonora, Carlos León entregó la estafeta a Jesús Manuel Scott Sánchez, quien para más señas, fue quien recogió la candidatura a la gubernatura que jondeara Ricardo Bours Castelo en el pasado proceso electoral.

Nos comentan que hubo un buen ambiente en esa reunión partidista, además que hubo nombramientos de quienes acompañarán al cajemense en su nueva encomienda, como son los casos de Gaby Félix, Rosa Elena Trujillo, Jorge Russo, Daniel Baranzini, Carmen Palacios, entre otras y otros.

En el caso del PRI, sigue el proceso de reflexión interna en tanto se aproxima ese 29 de octubre cuando vence el término de la gestión de Ernesto de Lucas, sin que se tenga certeza respecto a si desde el CEN soltarán amarrar y riendas para entrarle al reto de elegir una nueva dirigencia para esta nueva etapa como partido de oposición en esta entidad.

Como declarados aspirantes a ese liderazgo están David Palafox, Rogelio Díaz Brown, Bulmaro Pacheco, Pascual Soto, Jesús Humberto Robles Pompa y se supone que se ha agregado Emeterio Ochoa, a quienes reportan muy colaborativos entre sí, como si estuvieran en la construcción de un acuerdo que postule a un candidato único, lo cual francamente dudamos y que incluso no sería recomendable.

Y no solo por motivos decorativos para vestir a este espacio, si no por que se nos figura una demostración de solidaridad pocas veces visto en esta nueva clase política, nos vamos a enganchar en el tema de la primera dama de Nuevo León, Mariana Rodríguez quien se cortó su cabellera en solidaridad con un niño con cáncer, que por efectos de la quimioterapia se queda sin cabello.

Bonita la esposa de Samuel García, gobernador de ese estado, pero lo más relevante es que independientemente su acto haya sido meramente mediático y pose política, es mucho mejor y más positiva que el de una señora diputada que dice que la muerte de niños con cáncer solo es un daño colateral al combate a la corrupción del presidente López Obrador o el de la mujer de éste, que ante la tragedia de cientos de familias y a solicitudes de apoyo, francamente se ha negado a mover un dedo.