El error de diciembre en cámara lenta
EN EL CRACK DEL 94 veíamos en cada calle, el cierre de negocios por un lado y otro de la banqueta. El famoso “error de diciembre” fue palpable y atestiguamos cómo el país se iba al carajo.
En Hermosillo, la tasa de "muerte" de negocios según el INEGI se sitúa históricamente cerca del 1.45% mensual. En una ciudad con 37,000 negocios, eso significa que más de 500 negocios desaparecen cada mes, aunque otros tantos intenten nacer.
Sin embargo, en 2026 la tasa de "nacimiento" se ha frenado por el miedo a la reforma judicial, fiscal y electoral que se avecina que transforman la raíz del miedo en incertidumbre futura que es lo que la 4T esta generando para los mexicanos y extranjeros.
El cierre de locales en Hermosillo no es solo una crisis de ventas; es el síntoma de una ciudad que se está quedando sin clase media comercial. Mientras el gobierno presume grandes inversiones el negocio de la esquina cierra porque la burocracia y la desconfianza generada le quitaron el oxígeno financiero."
En el 94 primero se fueron los inversionistas más informados, luego los grandes capitales, y al final, el ciudadano común perdió sus ahorros cuando el banco ya no pudo sostenerse. Ahora, el cierre de locales en Sonora es la señal de que el consumo interno se está secando.
Si el pequeño empresario (que es el termómetro real) ya no puede pagar la renta o la luz, significa que la "bonanza" de la que tanto habla el gobierno es una riqueza de enclave: hay dinero para las grandes fábricas, pero no para la economía de barrio.
Lo que vemos en estos momentos en Hermosillo es el 'Error de Diciembre' en cámara lenta. En 1994, la venda se cayó de golpe; en 2026, nos la estamos quitando hilo por hilo con cada reforma que centraliza el poder y cada comercio que baja su cortina.
El crack de este siglo no vendrá de una devaluación repentina, sino de una parálisis sistémica donde el país tiene dólares en el banco, pero locales vacíos en las calles e ingenieros con título en la mano... y la maleta lista para irse a Estados Unidos.
Los factores de la "muerte" comercial es la caída en ventas del 30% durante 2025/2026 según Canaco.
El flujo de efectivo no alcanza para cubrir las rentas crecientes. Aunado a ello la competencia digital es atroz pues el repunte de compras en línea (Amazon, Shein) ha canibalizado al comercio físico. Los locales de ropa y electrónicos son los que más cierran y como puntilla tenemos el costo de los trámites cuyo paquete fiscal en este año subió en licencias y placas hasta un 23%.
Si vemos lo macro, la incertidumbre jurídica, política, electoral y claro, económica –crece el riesgo país y no hay seguridad plena sobre los acuerdos del T-MEC--, empujan a los capitales golondrinos a abandonar México por el orden de los 10 ó 12 mil mdd en este trimestre conforme a estudios de corredurías como J.P. Morgan o Goldman Sachs.
Mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED) es "capital físico" difícil de mover, el capital de portafolio (dinero en bonos, acciones y Cetes) es el "dinero golondrino" que sale al primer indicio de riesgo.
La Secretaría de Economía reporta cifras récord de IED (superando los 41,000 mdd en 2025), la realidad detrás del número es que el 95% es contabilidad interna (reinversión de utilidades). Las "nuevas Inversiones" son las que se han desplomado o pausado.
El "dinero fresco" que construye nuevas fábricas y genera empleos de alto nivel se está yendo a Vietnam o la India donde los incentivos para los inversionistas son poderosos: dotación gratuita de terrenos, años sin pago de impuestos, leyes claras y permanentes, gobiernos estabilizados y competentes en este rubro, aseguramiento de energía y agua, entre otras que le quitan a México la ventaja de cercanía con EU.
Según estimaciones, para México hay entre 35,000 y 40,000 millones de dólares en proyectos de infraestructura, energía y manufactura pesada que están "congelados" a la espera de ver cómo queda la revisión del T-MEC en julio de 2026.
Empresarios de Monterrey y el Bajío han detenido proyectos de expansión por un valor estimado de $15,000 millones de dólares. Prefieren mantener su capital en "activos líquidos" (dólares o bonos) que arriesgarlo en una planta que podría ser afectada por un cambio en las reglas comerciales con EU. Están en pausa.
No es de extrañar que en lo que va del año grandes consorcios mexicanos están invirtiendo en Texas y Florida. El razonamiento es simple: "Si el T-MEC se pone difícil, prefiero que mi fábrica esté del lado estadounidense para evitar aranceles". Es una exportación de capital mexicano hacia EU.
La ruta crítica que sigue México nos está llevando a la centralización del poder total. En el aspecto electoral hay menos pluralismo y mayor control político, el inversionista no sabe si luego de las negociaciones del T-MEC las reglas serán respetadas por un Estado que ha eliminado sus propios frenos internos sobre todo en el ámbito jurídico que antes era analizado como una teoría pero que hoy es un golpe de realidad.
México no está descubriendo un nuevo modelo; está tropezando con una piedra que ya fracturó las economías países como Turquía, Hungría y Venezuela que ya transitaron por estas mismas estrategias de centralización, desmantelando sus sistemas electorales y judiciales bajo la promesa de una eficiencia que nunca llegó.
El resultado para ellos fue unívoco: fuga de capitales, aislamiento internacional y una erosión lenta pero irreversible de su clase media. En esos países la inflación o la devaluación fueron la consecuencia final de esa centralización, un espejo que en el México futuro se está reforzando.
Por eso, cada vez que usted camine por el centro de Hermosillo y vea que quebró un negocio, que una cortina de hierro se bajó para no volver a abrir o que un local exhibe el polvo del abandono, no lo vea como un hecho aislado.
No es solo 'mala suerte' o falta de ventas. Es el crack de la confianza manifestándose en nuestra propia banqueta. Es el eco de 1994 advirtiéndonos que, cuando el Estado decide ser el único jugador, el único juez y el único árbitro, el mercado —y la prosperidad— simplemente deciden irse a otra parte.
Al final, la historia es clara: cuando la política se traga a la justicia, la economía termina por escupir a los ciudadanos. Hoy es una cortina cerrada en Sonora; mañana, si no corregimos el rumbo, será el país entero el que pida la cuenta de un banquete de poder que no pudimos pagar.
EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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