Recuperar la calle: última resistencia

2026-04-10 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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EN CUBA EXISTEN 138 mil Comités de Defensa de la Revolución (CDR) ubicados en 17 mil estructuras intermedias que coordinan varias cuadras; son los “ojos, oídos y gestores” del régimen. Hoy también están en crisis y su efectividad se desvanece en la oscura noche. Las protestas con cacerolas y la falta de respeto a la policía son cada vez más comunes.

En Venezuela hay tres tipos de control territorial: las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCh), especializadas en el acarreo del voto (unas 14 mil capaces de movilizar hasta 2 millones de personas); los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), con más de 36 mil núcleos encargados de racionar la comida a siete millones de venezolanos; y la Red de Articulación y Acción Sociopolítica (RAAS), cuya función es “blindar” todo el territorio de lo que el gobierno llama “amenazas internas”.

Estos comités ya no funcionan como el "reloj suizo" de control que eran hace cinco años. Hoy son estructuras debilitadas que no tienen la disposición de defender un sistema que también los asfixia a ellos. La manifestación nacional de ayer reprimida con gases lacrimógenos es solo un ensayo de la cita que los venezolanos tienen el próximo 16 de abril cuando realicen la gran marcha.

Hay otros países como Nicaragua y Bolivia donde hay modelos similares, pero un hecho claro es que venezolanos y cubanos viven en este momento la certidumbre de que tomar y recuperar la calle es su único impulso de resistencia para lograr el cambio que les exige el estómago vacío y la zozobra en la que viven.

En México, el movimiento de transportistas y agricultores (así como el de otras organizaciones de lucha) no tuvo ni tendrán otra salida. Fueron reprimidos con violencia en varios puntos sin necesidad del control establecido por la otra gobernabilidad: la impuesta por los narcos, al menos de momento. Esta inercia regional nos obliga a mirar el espejo mexicano con lupa. Aquí, el modelo de control no es de choque, sino de presencia sigilosa a través de una doble tenaza territorial.

Por un lado, los Servidores de la Nación, ese ejército de 20 mil rostros que son la cara del subsidio y el censo; por el otro, los Comités de Defensa de la 4T (CD4T), la infantería política que busca cubrir las casi 70 mil secciones electorales del país. Morena presume 120 mil comités formados "a la mexicana", aunque se sabe que muchos son de papel.

A diferencia de los CDR cubanos que languidecen en la oscuridad de los apagones, en México estos comités están en su fase de mayor efervescencia. No son solo activistas; son la cantera de donde saldrán los próximos 17 gobernadores del 2027. El nombramiento de un "Defensor de la 4T" en un estado no es un título honorífico, es la concesión de un derecho de sucesión que se pavimenta desde la cuadra, usando la necesidad del ciudadano como cemento.

Sin embargo, el "vicio oculto" de este modelo mexicano es la ambigüedad de su gobernabilidad. Mientras el partido intenta ganar la calle con censos y asambleas, la realidad es que la calle ya tiene otro dueño: el narcotráfico como fuerza paralela. Es una paradoja peligrosa: un Estado que busca el control político total a través de sus comités, pero que parece haber cedido el control físico a la delincuencia.

El reciente movimiento de transportistas y agricultores en México es el síntoma de una sociedad que empieza a entender que el beneficio social no compra la seguridad. La represión gubernamental en los bloqueos no fue solo para liberar el tránsito, sino para evitar que la ciudadanía descubra que recuperar la calle es el único camino para romper la zozobra.

Si la presión externa se disuelve por el pragmatismo de las potencias que hoy prefieren estabilidad sobre democracia, la lección de Cuba y Venezuela para México es clara: quitarnos la asfixia no vendrá desde el extranjero ni desde las urnas controladas por estructuras vecinales. Llegará cuando el ciudadano común entienda que su insignia de poder no es el carnet de un apoyo social, sino la ocupación valiente y decidida del espacio público.

Mientras la mancuerna territorial opera en la calle, en el escritorio la transformación ha sido quirúrgica y total: la 4T ha reformado ya casi el 78% de los artículos constitucionales. No solo están ganando la calle, están reescribiendo el contrato social a una velocidad que deja a la oposición sin aire y al ciudadano ante una Carta Magna que, en su mayoría, ya no es la que conocimos hace apenas una década.

El rediseño del Estado mexicano no se detuvo en la Constitución; avanzó sobre los árbitros exterminando instituciones claves:

INAI, CONEVAL, COFECE, CRE, CNH, MEJOREDU, IFT y más de cien fideicomisos que daban autonomía financiera a la ciencia, cultura, deporte de alto rendimiento, combatían desastres naturales, de vigilancia que no permitían la entrada de plagas como el gusano barrenador erradicado hace 30 años, cuidaban que no se contaminara con petróleo el golfo, evitaban la inseguridad de las obras faraónicas de AMLO y un largo etcétera. El INE, INEGI, CNDH, el poder judicial en sus diferentes variantes ya bailan al son de la 4T.

Hoy, el único contrapeso real que queda es el que se ejerce con los pies sobre el asfalto, porque en las oficinas del gobierno, el árbitro ya es parte del equipo que mete los goles. Si no se recupera la calle de manos de la mancuerna política y del control criminal, la democracia mexicana terminará siendo, como en la noche de la Habana, solo un recuerdo de lo que alguna vez fue funcional.

EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…                                                                                                                                                                                                                                  

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