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Si no se aboga por el derecho a la vida no hay más derechos que defender...

2019-03-20 | Armando Vásquez A. | Sección: Te Recomendamos

CUANDO EL PRESIDENTE AMLO habló de que habían terminado la era del neo liberalismo e inciaba la siguiente etapa, lo dijo en muy en serio. Y es cierto, ya vimos que borró dependencias, quitó programas, despidió gente, colocó a su gente, destruyó proyectos, creó nuevas leyes e instituciones ad hoc a su proyecto personal, quitó hasta de la papelería oficial el slogan “Sufragio efectivo, no reelección”, (lo cual incidió en el sospechosismo qué él mismo aclaró que no iba por ahí) y aprobó la cámara baja el sí a la consulta popular.

Ya en su momento, el dirigente de Coparmex, Gustavo de Hoyos Walther, como una vela en el desierto, en dos ocasiones ha manejado sendos mensajes para hacer un llamado a la ciudadanía y a las fuerzas políticas del Senado para que no aprueben constitucionalmente el derecho del Presidente, primero a aparecer en la boleta y segundo, a realizar esa consulta popular como una herramienta para elevar a política pública diferentes aspectos de la vida financiera de este país, sobre todo.

Pero no le han hecho caso. Han sido palabras al viento watsapero.

En el segundo envio, avizoró que a cómo va el país vamos a estar en un atraso tal que para el cuarto año de gobierno, con seguridad se elevará a consulta el aumento a los impuestos para hacerse de más dinero –será una situación crítica e insostenible--, que de seguro se aprobará con las consecuencias debidas y restando mérito a lo pronunciado por AMLO en el sentido de que no “habrá más e incremento de los impuestos existentes”.

En esa planeación –no estratégica--, de corto plazo que se hace en las rodillas de las conferencias de prensa matutinas, lo cual ya resulta peligroso para el país, hemos visto cómo el Presidente se hace bolas con los temas, define acciones y crea programas que no estaban en las carteras de las secretarías o bien, destruye otros ya instalados, productivos y ante cualquier queja lanza las justificantes de fifís, conservadores, corruptos, neoliberales, salinistas, etcétera.

Ya le está dando vueltas a los temas, a los improperios y a así como dice una cosa, al otro día dice otra. Los secretarios presentes en sus ruedas de prensa, simplemente tiemblan y se van muy preparados pues no saben con qué ocurrencia saldrá el Presidente.

Y los periodistas, por supuesto, pueden llegar a ser verdugos si se lo proponen, salvo que ahora sufren el acoso de los chairos de las redes sociales, de allí las quejas de muchos que ven golpeadas sus imágenes al ser tachados de vendidos, chayoteros o bien, ignorantes de los temas.

Parece que ya no hay nada más que destruir, salvo la familia y la iglesia de cualquier tipo que van conjunto pegado. Pero para eso serán aquellos temas que de seguro se aprobarán coligados a la fecundación/aborto, cosas de género, flexibilización del matrimonio, de libertad de muerte, de consumo de enervantes y a como irá la situación, de disgregación de la familia otorgando derechos a los hijos menores de edad fuera de toda proporción.

Existe un pensamiento que establece que esas nuevas leyes no afectarán a las familias pues aunque estén escritas en leyes otorgando ese tipo de “libertades”, el ciudadano no necesariamente las puede o debe cumplir, lo cual es cierto pero hay un punto que no se atiende: la permisividad, es decir, la flexibilidad para aceptar todo aquello que se nos impongan sin ponerle límites.

Ya hemos permitido que se destruyan instituciones, modelos de bienestar que funcionaban y ahora estamos por dejar que corra el agua en torno a la construcción de herramientas para generar la destrucción de las familias.

Y en este entorno destructivo de la 4T hay uno, muy particular que nos debe hacer levantar la cabeza: el derecho a la vida, y es que como dice mi esposa:

“Definitivamente no hay situaciones ideales, la realidad es compleja y tiene muchos puntos de vista. No es ganar o perder en discurso, tener o no la razón. Es defender, por quienes no pueden hacerlo, el principal derecho de cualquier ser humano, el derecho a la vida. Si no se aboga por ese derecho no se puede defender ningún otro. Nosotros tenemos la opción de opinar porque primero tuvimos la oportunidad de vivir”.

Hubo que le respondió en su Facebook:

“Habría que preguntarle a los enfermos terminales que tampoco tendrán opción de decidir o a sus familiares. También a las mujeres, pobres como siempre, que mueren al tratar de abortar en condiciones insalubres, o a las violadas que tampoco tendrán más opción que cuidar a niños que no desearon”.

Y la respuesta sensata:

“Tiene mucha razón, hay situaciones que no podemos imaginar siquiera desde nuestra situación privilegiada y opciones también hay muchas, pero creo que privar de la vida no debe ser la única ni la mejor. Somos una sociedad dispar, indolente y poco solidaria. Tal vez y solo tal vez ahí estén las opciones”.

De hecho, en la historia de la humanidad, por más que se diga que las grandes defensas del ser humano han girado en torno hacia la libertad, igualdad, fraternidad, democracia y justicia, la verdad pelada es que todas estas acepciones quedan rebasadas cuando se trata de la defensa de la vida sin la cual no queda nada más por lo cual luchar.

Y veamos los ejemplos crudos. En una Europa liberada de las “ataduras” que significaban las limitantes legales anti aborto, se está desmoronando con una población de viejos que en dos generaciones vivieron el gran error de atentar contra la vida de los no nacidos y en su mayoría no tienen ni nietos.

Hay estudios que demuestran que en los países desarrollados la tasa abortiva ha caído en un once por ciento. http://cort.as/-FwN9

Se podrá alegar lo que sea, pero si no aprendemos ahora en cabeza ajena, ¿cuándo fregados va a aprender a no caer en los errores que ya vivieron otros?

De hecho, la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el 2011 dio un voto a favor del derecho a la vida y con ese resultado, se blindaron los estados de Baja California, San Luis Potosí, Tamaulipas, Chiapas, Veracruz, Querétaro, Chihuahua, Campeche, Colima, Puebla, Durango, Jalisco, Nayarit, Quintana Roo, Guanajuato, Yucatán, Sonora, Morelos y Oaxaca.

Hay que resaltar que si la sentencia dictada por la Suprema Corte reconoce el derecho a la vida el nacimiento es condición necesaria para la adquisición de ese derecho. Si no hay nacimiento no hay ejercicio del mismo. http://cort.as/-FwPs

Pero todo indica que en México todo llega tarde. El socialismo o comunismo que hoy vivimos, hace mucho que pasó de moda. Los esquemas financieros de economías cerradas, son obsoletos; la construcción de refinerías ante los híbridos que empezarán en el 2024 y ahora, con magistrados pejistas en la SCJN a modo de lo que quiere la 4T pues, ahí viene la gran decisión.

¿Estaremos preparados para afrontarlo como pueblo bueno?... No veo cómo pues el poder religioso aún sigue dormido, desgraciadamente.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden