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Corrupción para funcionarios principiantes…

2021-09-23 | Armando Vásquez A. | Sección:

HAY DE TODO, como en la viña del Señor.

Lo sé. Hay funcionarios buenos, aquellos que hacen las cosas derechas, que no se prestan a machincuepas y que están para servir, no para servirse.

También están los otros, quienes justifican sus actos de corrupción avalados en que son sometidos a presión de sus jefes y entre estos, la mayoría, se hace cómplices desde el momento en que aceptan dividendos y por supuesto prevalecen los modositos, cobardes, los que no aceptan el dinero fácil o canonjía pero que caen en aquel dicho: tanto peca…

Y claro está, existen los corruptos que corrompen a todos a su alrededor, pero cuya fortaleza y por lo cual no son denunciados es la importancia que les da su cargo, así como su compadrazgo, padrinazgo o como quieran llamarle que les otorga su jefe inmediato, aunque éste ni cuenta se de del sistema de corrupción que impera bajo su cobijo.

La corrupción en gobierno debe ser redituable económicamente en el corto o cortísimo plazo, si no, no funciona adecuadamente.

¿A los proveedores no les han pagado?... Se sabe que proveer a gobierno es un albur si no se tiene padrino, pues se tardan un mínimo de tres meses en recibir un abono del pago total. Aún así hay quienes se la juegan y de allí los sobre precios de los productos o servicios que, en cientos o miles de proveedores sobrevalorados, pegan al presupuesto anual de manera negativa.

¿Qué hacen los funcionarios que conforman sistemas de corrupción para agandallar?, el encargado de manejar las finanzas junto con su compadre o familiar, constituye una empresa de factoraje misma que propone al proveedor ahorcado en deudas por lo que le debe gobierno, el interceder para que le paguen mediante su intermediación y claro, acordado el cobro de un porcentaje de su factura, que los más pajitas, se manejan entre el 10 y 15 por ciento. Obtienen grandes ganancias sin hacer nada, más que el compromiso de que será pagado su cheque gracias a la intermediación con quien suelta el pago.

La ley no contempla nada sobre este tipo de operaciones que con anterioridad hacían los bancos que fueron desplazados por esas nacientes financieras. Y como siempre ocurre, se corre la voz.

Cada sexenio o trienio cuentan con despachos contables, de abogados, gestores de créditos, consultores, constructores, empresas de servicio y un largo etcétera, llamados “divinos” (donde está el grueso de la corrupción en materia de manejo de recursos económicos y que, a su vez, tal transa es más difícil de detectar pues no hay leyes adecuadas que se compenetren en este accionar), porque gracias a que llegó el pariente a un buen puesto, siempre tendrán chamba.

(Así, entre paréntesis, dejamos la corrupción de policías –vulgo mochadas--, y de seguridad en general pues es un tema muy amplio que se tratará en otra ocasión.)

¿Pago para el funcionario que proporciona el trabajo?... en tiempos de Padrés era de un 30 por ciento parejo. Y la única forma de detectarlo era sobre el delito de enriquecimiento inexplicable, pero con los fideicomisos interbancarios del mundo que todo lo ocultan, pues se vuelve una misión imposible.

Actualicémonos.

Estos nuevos funcionarios de hoy y ya metidos en el ajo o se encuentran en esa transmutación, que no saben cómo se maneja esto y no le dan la importancia debida a su acción corruptora por no sentir gran peso de responsabilidad, pues con una llamada o una plática con su cómplice consiguen el objetivo, lo más seguro es que vayan a cobrar un diez por ciento por su comportamiento.

Pero ojo:

Estarán cometiendo un error pues es más fácil bajarle al precio de un producto que subirle. Por eso, la recomendación a esos nuevos corruptos principiantes es que se vendan caro desde el principio y es que cuando empiecen a percibir ese dinero extra ocurrirá un fenómeno en el que entrarán a una vorágine de gastos que se los comerá y posteriormente van a exigir hasta un 20 por ciento de mochada.

Pero caerán en el apetito insaciable y se resquebrajará la complicidad original. Es cuando se conforma una simbiosis pues estarán agarrados los funcionarios de donde ya sabe y si su cómplice-cliente quiere, los puede enviar a la cárcel mediante una acción anónima.

Recomendación para esos nuevos corruptos, cobren a lo grande desde el principio pues las negociaciones en las transas es de mayor a menor, nunca al revés. Además, deben visualizar el efecto riesgo–ganancia y en ese tenor ponerse una alta tarifa.

En la ley, le llaman cohecho cuando descubren el robo –si es que logran descubrirlo lo cual es muy difícil--, o bien, tráfico de influencias que es penado, pero también muy difícil de comprobar. Además, todo es corrompible y lo que más grave que suele pasar es que el pastel se divida entre más personas, pero se fortalece el sistema de corrupción per secula…

¿Dónde están los otros negocios?... lo más visible, que todo sabemos y que pudiéramos considerar pecados menores se encuentra en las contrataciones de proveedurías de menor riesgo: empresas de seguridad recomendadas, de limpieza, entrega de agua purificada, electricistas, de plomería, entrega de comidas, cundinas o préstamos financieros, de seguros, agencias aduanales, funerarias, inmobiliarias, ventas relacionadas a toda proveeduría de computadoras, celulares, cámaras de vigilancia, llanteras, refaccionarias, y claro, sus servicios de mantenimiento desde lo especializado hasta lo más saruki, como albañilería, repostería o alimentación, florería, cosmetería y un etcétera así de amplio.

Ya entrados en este cinismo inescrupuloso están las áreas básicas. Las que están en ventanilla: ¿un acta de nacimiento, fallecimiento o de divorcio apócrifa?, ¿qué un documento salga de inmediato?, ¿placas de carros que no estén en el sistema vehicular de gobierno?, ¿infracciones fantasmas que hay por miles en cualquier ayuntamiento?, ¿Cardex?, Revoes?, ¿permisos de distinta índole?, ¿una beca estudiantil?, ¿una notaría?, ¿quita de impuestos, de pago de prediales y hasta de multas de cualquier tipo incluyendo las de tránsitos?, ¿quiere un permiso para vender comida, cerveza, qué más?

Todo tiene su arreglo. Y generalmente hay que ir o bien con los gestores adecuados y ya cuando se tiene confianza, con aquellos “jefes” de oficina que no son –por lo general-- , ni directamente el administrador o el jefe o director de área, sino quien está en la ventanilla de recepción que se convierte en la punta del iceberg del sistema de corrupción que todo lo envuelve y sobre todo, que por los años que lleva como funcionario suele lograr las complicidades necesarias para que el sistema funcione adecuadamente.

¿O por qué cree usted que hay aquellos burócratas que duran años y más años y no piden ni aumento de sueldo ni nada?... Están felices donde están pues su salario es un complemento.

Entonces, todos los nuevos, del nivel estatal o municipal, que van a estrenar cargos mayores o menores, deben entender que existe un sistema de corrupción que ha imperado por años y años. Sobre todo, comprender que si se oponen sufrirán presiones que pueden llegar de sus jefes ya incluidos en la otra nómina, la que no se ve, y atenerse a las consecuencias.

¿Así?, ¿o te guiso un huevo?

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…

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