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Entregar Sonora para salvar a México

2026-02-19 | Armando Vásquez A. | Sección:

En el fascinante y oscuro mundo de las especulaciones políticas, la reina de todas las teorías es aquella que sostiene que, desde la cúspide de la Presidencia, se ha decidido que un candidato propio debe perder.

Lo que hemos visto de Trump 2-0 para acá es que esta maniobra tiene factibilidad, no es un error de cálculo, sino un ejercicio de realpolitik de alto nivel pues ante su agresiva administración la gubernatura de Sonora ha dejado de ser un premio local para convertirse en una moneda de cambio geopolítica.

Bajo esta lógica, Sonora no es solo un estado; es uno esencial del "muro de estados" que Washington exige y necesita para sellar su frontera sur. La derrota inducida del oficialismo se presenta como una viable salida para evitar aranceles punitivos del 25% y salvar la revisión del T-MEC.

Y es que, si el candidato morenista no garantiza la "tolerancia cero" y la militarización que Trump demanda, desde Palacio Nacional se puede permitir su derrota en favor de una oposición alineada con la visión de seguridad de EU.

El sacrificio del candidato de Sonora sería un gesto de buena voluntad para facilitar la integración industrial bajo las nuevas y rígidas reglas estadounidenses.

A su vez, en esta simbiosis gobierno-seguridad, para evitar el choque frontal con las agencias externas, se entrega la plaza a una opción "limpia" ante la DEA/FBI, rompiendo cualquier sospecha de complicidad federal.

También y si el nacionalismo sobre el litio, agua, energía o minerales estratégicos choca con las empresas de Arizona o Texas, la derrota inducida permitiría la llegada de un opositor que "flexibilice" su acceso a estos rubros.

Es por ello que, si la presidenta decide soltar la plaza, se activarían ciertas señales inequívocas que delatarían que la maquinaria se ha detenido, sobre todo poco antes de una determinación importante o bien, durante la campaña.

Así tendríamos señales:

La "Gira de Despedida". La presidenta visita el estado, pero evita la foto del triunfo. El candidato es relegado al protocolo institucional o relegado a la tercera fila o, peor aún, no es invitado bajo el pretexto de "respetar la veda electoral", el mensaje para la estructura local es claro pues el candidato ya no tiene el manto protector y más cuando diga “que la gente vote por cualquiera”.

Habrá que estar atentos si se enfrían estructuras de movilización pues cuando se decide perder la maquinaria simplemente se queda sin gasolina. De pronto los operadores dejan de recibir las líneas de acción habituales y reportan "falta de presupuesto" para el día de la elección. Hay pasividad en las zonas fuertes de Morena y la base no se moviliza porque se recibió la orden de brazos caídos.

Es interesante si de pronto vemos que aparece una "tercera vía", un candidato de un partido satélite o aliado pequeño, “independiente” o bien, que no es atacado por el gobierno y con amplios recursos que se convierte en un caballo de troya diseñado desde el centro para restarle los puntos necesarios al candidato oficial que se debe sacrificar. Por cierto, Colosio Jr. llega a Sonora este 27.

Otro punto es que la presidenta adopte un silencio sospechoso y sepulcral ante crisis de seguridad o escándalos dejando que el candidato morenista se hunda solo en su propia inviabilidad y no recibe apoyo ni desde la “mañanera” ni desde las secretarías, sobre todo en estados con alta complejidad como Sonora donde la seguridad es un factor electoral, habrá que ponerle un asterisco de sacrificable en su frente.

O bien, si vemos que los funcionarios más cercanos a palacio empiezan a buscar puentes con la oposición –se distancian del candidato oficial-- y se empiezan a filtrar expedientes internos a la prensa nacional lo que se entenderá que el fuego amigo viene directo de las oficinas de inteligencia del centro.

Supongamos sin conceder como dicen los abogados, bajo estas especulaciones, ¿qué tipo de candidato requiere la presidenta que sea sacrificable sin chistar, que no genere una rebelión y que acepte sin hacer mutis por su destino?

Sería de entrada, un aspirante que dependa estructuralmente del centro, con un expediente abierto que garantice su silencio y se conforme con la promesa de una embajada o consulado –tan de moda--, como premio de consolación de ser necesario.

En el caso de Sonora el perfil idóneo en este sentido sería Heriberto Aguilar. Su perfil de "disciplina ciega" como soldado del movimiento, aceptaría la orden de derrota sin un gesto. Es el candidato con menos riesgo de rebelión y se regresaría al Senado.

Lorenia Valles, al ser la pieza más orgánica y puntera, su sacrificio sería el golpe de timón más fuerte para apaciguar a Washington, sobre todo porque al igual que Heriberto su permanencia en el Senado sería hasta el 2030 cuando, en caso dado, ya pudiera buscar la gubernatura de nueva cuenta, pero ahora por seis años.

Sobre María Dolores del Río pues su derrota podría venderse como un "rechazo natural" del electorado por su pasado en otros partidos. Aceptaría ceder a cambio de un blindaje total a su trayectoria y una posición en transparencia nacional. Javier Lamarque sería el candidato ideal para la oposición pues se avizora una "derrota por desgaste", dejando que la crisis de inseguridad local consuma sus posibilidades sin intervención de Palacio.

Y por su carácter introvertido, Célida López representaría el mayor riesgo. Su perfil combativo dificulta un desbancamiento "terso". Con ella, el centro tendría que aplicar un fuego amigo agresivo para frenar su inercia mediática pues su esfuerzo central y de promesas es para ganar a cualquier precio, no para perder.

Las campañas han comenzado, pero el guion ya podría estar escrito en inglés. Si los precas morenistas en Sonora ven cómo se les apaga la maquinaria y se les enfría la mano presidencial, que no busquen culpables en las encuestas.

En el tablero del 2027, Sonora puede ser el precio de la paz con el vecino del norte. Y en política, cuando la supervivencia del centro está en juego, los alfiles de la periferia son siempre los primeros en caer. Al tiempo.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…                                                                                                                                                                                                                                  

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