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Ciudadanía agotada: El fin del discurso

2026-04-16 | Armando Vásquez A. | Sección:

PENSADORES DE LA talla de Byung-Chul Han (surcoreano), Zygmunt Bauman (polaco) y los franceses Gilles Lipovetsky y Pierre Rosanvallon, coinciden al diseccionar el concepto de “ciudadanía agotada”. Sus tesis señalan la fatiga sistémica, el exceso de información y de promesas, la falta de solidez institucional —donde todo parece un parche temporal— y una indiferencia por salud mental, como los factores que hoy dictan la sentencia de muerte para la democracia de la confianza.

Esta sociedad del cansancio tiene su base en la mentira abierta como la del gobierno de Sonora que subió a un portal del federal haber construido 157 canchas de futbol, de las miles a nivel nacional, en aras del macroevento y Ciro Gómez Leyva pone en evidencia a Alfonso Durazo.https://n9.cl/75l2p

O el fenómeno creado por la presidenta Sheinbaum en sus mañaneras donde el público ya sabe qué va a contestar contra cualquier señalamiento en contra y que su apoyo con gráficas trata de justificar su buen accionar mientras en las encuestas le incrustan un pésimo ejercicio gubernamental en diferentes rubros, incluso, si hoy fuera la consulta de revocación 48.7% votaría por su renuncia vs 46.6% por su permanencia. Cayó su aprobación 2.5% con respecto al mes anterior.https://n9.cl/zjsxl

El surcoreano Han deja en claro que la repetición constante de un mismo mensaje sin resultados tangibles produce un "infarto de la atención". La gente deja de escuchar las mañaneras más que por odio, por aburrimiento sistémico. Ya no hay novedad, solo una gestión de daños en tiempo real. Es el agotamiento por defensiva ante el ruido blanco pues la previsibilidad de Sheinbaum es el veneno de la relevancia política.

Como dice Lipovetsky “el individuo opta por el desapego para no ser decepcionado” y en este renglón entra el esfuerzo de la organización Somos Mx que, aunque ya ha pasado por varias aduanas y trampas, le falta la más importante y preocupante: la auditoría financiera o “trazabilidad de la fiscalización”.

Da pena ajena ver el esfuerzo realizado y decepciona que políticos capaces como Guadalupe Acosta Naranjo y otros más, hayan utilizado la plataforma Clip para financiarse siendo que es la misma que en 2020 fue utilizada por México Libre (el intento de partido de Margarita Zavala y Felipe Calderón) y rechazada al no poder comprobar el gasto y si el donante era realmente quien decía ser. Por esto corre el gravísimo riesgo de no ser partido.

Y es cierto, les queda la presión social de la calle pero SomosMX comete el error de querer sembrar en una tierra que no está infértil, sino agotada. No es falta de patriotismo, es fatiga crónica de un sistema que ofrece revoluciones de escritorio mientras el bolsillo y la seguridad siguen en terapia intensiva.

Para entender esto debemos de sumar la teoría del polaco Bauman y su modernidad líquida en la cual la sociedad se acomoda al envase que se le presenta y en la que aceptan las promesas de los políticos de un futuro mejor y se conforman con que no empeoren mañana. Es cuando el ciudadano aprende que las instituciones son como el agua: cambian de forma y nunca ofrecen un suelo firme donde pararse.

Vivimos en la era de la “contra-democracia” del francés Rosanvallon donde el poder del ciudadano ya no es elegir a sus líderes para construir, sino vigilarlos para vetarlos. Vivimos un desgaste por sobretensión causado por la polarización desde las mañaneras y las respuestas de la oposición han terminado por "fundir los fusibles" del interés público. El ciudadano ha optado por el aislamiento emocional para protegerse.

Ya parece loco uno cuando insisto en que la presencia física de uno solo de los líderes públicos opositores que se instale en medio del zócalo captando las inquietudes populares levantaría revuelo y expectación. Y si se pone en huelga de hambre o ayuno permanente por alguna bandera, mejor. Pero no lo entienden o no quieren ensuciarse o sufrir por ese pueblo que dicen representar.

El francés Lipovetsky le llama a lo que vivimos “La Era del Vacío y la Indiferencia” y analiza cómo hemos pasado de la era de los grandes relatos ideológicos a una hipermodernidad centrada en el individuo cuya pavorosa indiferencia es una estrategia de repliegue. El ciudadano ya no se define por su pertenencia a un partido, sino por su consumo y su bienestar privado.

El gobierno corre el riesgo de gobernar en el vacío. La indiferencia es una victoria pírrica pues si a la gente ya no le importa la política puede avanzas con sus reformas sin resistencia física en las calles, pero también pierde el “combustible” del entusiasmo real. Gobierna por inercia o clientelismo, pero no por convicción.

Una ciudadanía agotada deja de exigir, pero también deja de cuidar las instituciones. El día que el sistema necesite que el pueblo lo defienda ante una crisis real, el ciudadano podría simplemente encogerse de hombros como ocurrirá cuando se lleven a suelo gringo a AMLO para juzgarlo.

Los teóricos que mencionamos coinciden en que el agotamiento no es un estado permanente, sino un punto de saturación que precede a un estallido, a menudo caótico o impulsivo. Lo ocurrido en Hungría del ascenso de figuras como Péter Magyar y los movimientos juveniles es el ejemplo perfecto de la "teoría de la ruptura por hastío" donde la población votó por un cambio, el que sea. Es una apuesta al vacío donde la intuición de que "peor no podemos estar" vence al miedo a lo desconocido. Es el espíritu revolucionario nacido de la desesperación, no de la esperanza.

Pero aun hay un contraveneno. Rosanvallon en su "Democracia del Ejercicio" formula que, para salir del agotamiento, no se debe buscar votar por alguien nuevo, sino cambiar la forma en que el ciudadano se relaciona con el poder día a día. Se debe pasar de una ciudadanía que solo "mira" (y se cansa) a una que "hace" a nivel local (barrio, municipio).

Han con su "Revuelta del Silencio", aunque es más escéptico, sugiere que la única forma de recuperar la energía política es desconectarse de la "hiper-comunicación". El ciudadano necesita recuperar su capacidad de atención pues solo cuando el ruido del gobierno y la oposición se detiene, el individuo puede volver a sentir sus propias necesidades y organizarse. La "salida" es un periodo de introspección colectiva que precede a la acción.

Otros más establecen modelos prácticos de visión de un nuevo estilo de hacer política en la cual la eficacia convenza, anime. Es el camino que ha tomado Toño Astiazarán al romper esquemas para llevar beneficios directos al barrio e inyectar "energía democrática" directamente en el tejido social.

Lo teóricos le llaman “innovación institucional”, no tenía de otra y por eso es agresivamente atacado al utilizar menos palabras y más acción que se siente, se ve y se pisa. Es el paso de la “democracia de las palabras” a la “democracia de las cosas” y que son la diferencia con los precas de la 4T y otros. Es un liderazgo de proximidad que requiere este país toda vez que el agotamiento se cura con atención.

Al final, la moneda está en el aire, pero el tablero está gastado. México se encamina a una encrucijada donde la política de saliva y mañanera ya no alcanza para ocultar el hambre de resultados. Si la clase política insiste en administrar espejismos mientras el ciudadano se refugia en su propio aislamiento para sobrevivir, el despertar no vendrá de un discurso, sino de un portazo.

La “democracia de las cosas” es hoy el único tanque de oxígeno para una sociedad que llegó al 2026 con la reserva vacía. Porque en este desierto de confianza, el silencio de una ciudadanía agotada no es paz; es el rugido contenido de un país que está a una mentira de distancia de saltar al vacío en el 2027 y veremos indicadores que reflejarán esta necesidad ciudadana por ser tomada en cuenta y salir del impasse político que no la deja despertar de momento.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…                                                                                                                                                                                                                                  
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