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In memoriam: a 60 años de la muerte de Javier Solís

2026-04-19 | Tomado de internet | Sección: Te recomendamos

El cantante y actor es un referente en la música ranchera que brilló en la época de oro del cine mexicano; murió en el quirófano el 19 de abril de 1966

Belén Eligio / El Sol de México

El nombre de Javier Solís permanece como uno de los pilares de la música popular mexicana, especialmente dentro del bolero ranchero como un género emotivo y representativo.

Nacido en 1931 bajo el nombre de Gabriel Siria Levario, en la Ciudad de México, creció en un entorno complicado, marcado por la pobreza. Se vio obligado a abandonar sus estudios a una edad temprana para trabajar y apoyar a su familia.

A partir de la década de 1950 grabó sus primeros discos, aunque éstos no tuvieron el éxito que esperaba. Sin embargo, no desistió y poco a poco comenzó a agendar presentaciones pequeñas, ganando así reconocimiento en la radio y entre el público.

Su estilo estaba marcado por una mezcla entre el bolero y la canción ranchera, lo que dio origen a un tono más íntimo y melancólico. Temas como “Sombras”, “Llorarás, llorarás” y “Esclavo y amo” se convirtieron en éxitos que han trascendido generaciones.

Legado en el cine

Además de su carrera musical, también incursionó en el cine, con actuaciones en más de 20 películas, entre las que destacan “Campeón del barrio” (Rafael Baledón, 1964), “Los tres mosqueteros de Dios” (Miguel Morayta, 1966) y “Juan Pistolas” (René Cardona Jr., 1966).

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Su potente voz y el carisma que mostraba en pantalla, incluso generaban comparaciones con Pedro Infante, otra de las grandes figuras de la época de oro, quien había fallecido en 1957, y el público aseguraba que el talento de Solís llenaba sus zapatos.

Su presencia en la pantalla grande ayudó a posicionarlo como una figura clave para los mexicanos, sumando a su legado musical la imagen de ídolo romántico dentro del cine de oro.

En medio de este momento de auge en su carrera, el 19 de abril de 1966, una cirugía de vesícula terminó con su vida a los 34 años de edad, producto de un desequilibrio electrolítico y fallo cardíaco que sufrió tras salir del quirófano.

Aunque esa fue la versión oficial, existen otras que lo acusan de haber consumido agua después de la operación, hecho que pudo haber alterado su organismo y provocarle la muerte.

El adiós de un ídolo

Su partida conmocionó al público, pero al mismo tiempo enalteció su trabajo musical. A pesar de su corta carrera, dejó más de 300 canciones grabadas, y un estilo que influyó en futuros exponentes del bolero y las rancheras, no solo en México, sino en América Latina.

Asimismo, su legado se mantiene vivo a través de homenajes, reediciones discográficas y el reconocimiento constante de su aportación a la cultura musical del país.

A más de medio siglo de su muerte, Javier Solís es recordado no solamente como una de las voces más importantes de México, sino como un símbolo de la intensidad emocional que caracteriza a la música popular.

Su contribución al bolero ranchero marcó un antes y un después en el género, y su influencia continúa presente en la forma en que se interpreta y se siente la música romántica en el país.

Su legado influenció a artistas como Vicente Fernández, quien en distintas entrevistas declaró ser gran admirador de Javier Solís, e incluso es considerado su sucesor.

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