Democracia: cambiar las reglas
HAY DIEZ VERTIENTES, hasta donde me alcanzó el cerebro, que podemos establecer como causales que afectan la democracia y dos posibles soluciones factibles.
Veamos.
1.- En el mundo es un hecho que cada vez son más poblaciones las que se están quedando sin habitantes, sobre todo de jóvenes. En México, de los dos mil 500 municipios unos cien se encuentran en esta situación y unos tres mil poblados están catalogados como fantasmas; es más o menos el 5%, pero es tendencia.
2.- En este contexto, la población de adultos mayores crece y los nacimientos se reducen, provocando una catarsis para los gobiernos, sobre todo en el pago de pensiones cuyo alivio económico sirve a su vez para que el gobierno en el poder —presente, futuro y del partido que sea en años posteriores— cuente con un voto duro seguro, generando autoritarismo de manera natural.
3.- Los pueblos están a la espera de las remesas de sus hijos como mejor variante económica pues les permite subsistir. Al gobierno esto le mitiga su responsabilidad y a los partidos políticos les aleja, toda vez que su disminuida población de votantes les resta tiempo y dinero en sus campañas electorales. Pasan al olvido. No son importantes.
4.- El círculo vicioso de los programas sociales se cierra cada vez más, pues el pago de impuestos no alcanza para otorgar cada año más del 10% del PIB, recurso que, al no contar con una rendición positiva, obliga al endeudamiento público del país que ya va para poco más de 20 mil millones de dólares y nos acerca a la bancarrota presupuestal con todas sus consecuencias. En Japón no dejan votar a quienes reciben una canonjía gubernamental.
5.- Si bien es cierto que en México se ha avanzado en materia de participación política incrustando la aplicación de género en las candidaturas (50-50%), aún falta por establecer y asegurar que de esos hombres y mujeres por lo menos un 25% sea incluyente de aquellos que cuenten con menos de 29 años de edad. Se han generado parches, pero no han sido efectivos como en el caso femenil.
6.- Entre las propuestas de Movimiento Ciudadano sobresalen dos: una que establece un castigo administrativo para aquellos que no ejerzan el voto y otra que es bajar a 16 años los derechos políticos de los jóvenes, incrementando con ello en cuatro millones de sufragios el padrón electoral.
7.- Al no haber espacios obligatorios en el ejecutivo y legislativo para mentes de jóvenes, el poder se enfoca en la "experiencia" de la clase política madura que nos ha gobernado por décadas, la cual solo nos ha heredado crisis, deudas históricas, inseguridad y un acceso imposible a la vivienda. Se premia la veteranía estéril sobre la audacia necesaria, de tal forma que se relega al 25% de los votantes del país, el sector que menos vota porque no les sirve de nada, hasta el momento.
8.- Los partidos políticos gastan millones en campañas vacías en TikTok tratando de "hablar como jóvenes", pero sus propuestas reales siguen ancladas en el siglo pasado. Al no ver legisladas sus verdaderas preocupaciones —como la regulación de la Inteligencia Artificial, la salud mental, el empleo en la economía digital, el medio ambiente o regulaciones fiscales para empresas que corran el riesgo de establecerse en poblados—, la juventud responde con la única arma que tiene a la mano: la indiferencia absoluta en las urnas. El sistema les provoca desencanto digital y utiliza un atrofiado discurso narrativo.
9.- Es un hecho la participación en jornadas electorales del crimen organizado, cuya captura del tinglado se optimiza cuando conocen el mapa de casillas y cuáles de ellas definen una elección, aunado a que entre menos gente salga a votar, mejoran sus probabilidades de imponer a sus candidatos.
10.- Al no existir reglas coercitivas que obliguen a la renovación generacional, el poder político en el país se ha vuelto un negocio de franquicias familiares y élites eternas. Son los mismos. Los partidos políticos simulan la inclusión de la juventud usándolos como mano de obra barata para pegar lonas, repartir folletos o rellenar mítines —quesque así se empieza—, pero jamás les otorgan los espacios reales de toma de decisiones. Este monopolio de las cúpulas no solo bloquea el talento fresco, sino que asfixia a la democracia por falta de oxígeno y relevo de ideas.
Veamos ahora las dos soluciones posibles a esta situación:
a). - Se está avanzando con la paridad de género, le falta un cruce con la edad. Del 50% de las candidaturas, que un 25% sea para espacios a menores de 29 años. Para evitar la trampa de mandar a los jóvenes a distritos perdidos o al fondo de las listas plurinominales, se debe exigir su colocación en bloques de alta competitividad donde el partido sí gana y, si las cúpulas no cumplen, el INE les debe cancelar la candidatura completa. Se requiere a su vez bajar el derecho de voto a 16 años para equilibrar la balanza en el padrón a la vez que, para combatir el abstencionismo, tiene que castigarse al que no vote.
b).- Esta es la propuesta más disruptiva que ha intentado aplicarse en algunos países europeos y está en el debate internacional: la fragmentación del voto. Por cierto, la ONU se opone al establecer que cada voto vale uno. Pero esta modalidad establece que aquellos cuyas edades están entre 16 y 24 años sí valga uno; pero de los 25 a los 39 años sea del 75%; de 40 a 59 años del 50%; y arriba de sesenta un 25% por sufragio.
Así tendríamos que conforme al padrón electoral mexicano —cerrado en cien millones—, el primer bloque lo constituiría un 31% (20 millones de votos), el segundo un 40% (que matemáticamente son 26 mdv), el tercero un 21% (que equivale a 14 mdv) y el cuarto un 7% (4.6 mdv). En números cerrados se contabilizarían 65 millones de sufragios, no los cien programados, y esto trae una serie de ventajas presupuestarias y en materia de conteo rápido.
Las desventajas recaen en diferentes tipos de presiones: quienes se oponen hablan de violación a los derechos humanos por aquello de la discriminación, la focalización del crimen organizado en los jóvenes por tener mayor valor su voto y el periodo juvenil catalogado, según la cultura, con una constante de incertidumbre emocional.
Pero quienes están a favor manejan el repoblamiento de los pueblos olvidados al ser valorados políticamente, el inicio real del cambio generacional, una reducción del abstencionismo, establecer agendas más frescas en materia de generación de empleos, salud, educación, vivienda, migración, seguridad y manejo de recursos naturales y, sobre todo, despertar el interés por participar en política activa.
Además, los narcos batallarían más en su lógica de impulsar a sus candidatos y estar difuminado el valor del voto, igual para los partidos en el día de la votación cuando utilizan el acarreo, práctica que se volvería inadecuada.
Usted lector, tiene la última palabra.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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