Durazo: las obras que no fueron
CUANDO EL MANEJO DE la información pública se sostiene sobre mentiras deliberadas, falacias argumentativas, medias verdades descontextualizadas, cortinas de humo para desviar la atención y exageraciones cotidianas —como vender la idea de que la Cuarta Transformación es lo mejor del mundo—, extraer del quinto informe de gobierno de Alfonso Durazo datos orgánicos de verdadero peso se convierte en un cuento de hadas sin final feliz.
De entrada, el gobernador presumió un dinamismo económico extraordinario, impulsado por el Plan Sonora y otros factores que supuestamente representan el 23% de la economía estatal, acompañado de macroinversiones portuarias y carreteras en expansión. Sin embargo, los datos del INEGI nos ubican con tres años de crecimiento negativo (-1.3% anualizado), hundiendo al Estado en el vergonzoso lugar 25 a nivel nacional. ¿O acaso está mal la medición federal?
A la par, la realidad laboral desmiente el discurso: entre 2024 y 2025 se perdieron más de 22,804 empleos formales ante el IMSS —según registros del propio instituto—, con caídas drásticas en sectores clave como la industria de la transformación, construcción y agricultura. Es completamente incongruente informar de crecimiento cuando estamos en números rojos y el empleo formal se desploma; un claro indicador de esta crisis es el déficit severo de choferes de camiones de carga reportado por diferentes cámaras empresariales.
En materia de infraestructura, Durazo habló de inversiones históricas y de la solución definitiva a los problemas hídricos mediante distritos de riego, los acueductos Yaqui y Seri, además de obras magnas en Hermosillo y Nogales. El problema de fondo es la opacidad en la adjudicación directa de estas obras a contratistas selectos, como ocurrió con el proyecto de la Avenida Tecnológico en la frontera, un fracaso marcado por sobrecostos y fallas técnicas denunciadas cuya reposición jamás pudieron reclamar, precisamente porque los constructores forman parte de los amigos cercanos al poder.
¿Y qué se puede decir de la falta de operadores efectivos para construir la batería de presas programadas? Su discurso de un sistema hídrico saneado y eficiente existe únicamente en el papel, donde se observan millones invertidos que jamás se han reflejado en las colonias populares de los principales municipios, donde las redes conductoras de agua potable son obsoletas, persisten los molestos tandeos, abundan las fugas y cada vez se construyen menos plantas tratadoras de aguas residuales.
En el rubro de seguridad, el mandatario presumió una reducción cercana al 68% en el promedio diario de homicidios dolosos en comparación con el pico más alto registrado al inicio de su administración en 2021, atribuyéndolo a la supuesta coordinación federal y estatal. No obstante, este dato choca violentamente con la percepción real de inseguridad, la constante necesidad de operativos extraordinarios en zonas conflictivas como Caborca y el Valle del Yaqui, y la presión eterna de los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas.
Sobre la inversión superior a los 17 mil millones de pesos, la consolidación del modelo IMSS-Bienestar, la superación de las mil 200 camas hospitalarias y una supuesta cobertura universal de atención y medicamentos, la operación diaria cuenta una historia muy distinta. Según reportes ciudadanos, demandas sindicales del sector salud y quejas recurrentes en hospitales comunitarios y clínicas regionales, hay un desabastecimiento parcial crónico de medicamentos de especialidad, saturación extrema en servicios de urgencias y un déficit alarmante de especialistas, evidenciando que la infraestructura anunciada se quedó atrapada en el papel y en este tipo de informes triunfalistas. Un claro ejemplo es Ures, donde solo colocaron la primera piedra de la clínica y nada más.
Asimismo, el informe enmarca miles de acciones de vivienda en coordinación con la federación y un supuesto cumplimiento histórico en la atención de los planes de justicia para los yaquis, seris y otras etnias de la entidad; sin embargo, estas comunidades siguen denunciando rezagos estructurales graves en servicios básicos como agua potable, drenaje y electrificación. Por su lado, los programas de vivienda social suelen carecer de padrones de beneficiarios transparentes y auditables, lo que genera profundas suspicacias sobre el manejo político de estos apoyos.
En cuanto a la agenda de género, Durazo destacó la creación de la Secretaría de las Mujeres, la integración de un gabinete paritario y la supuesta mejora en los indicadores de conciliación laboral en el estado. La realidad es que Sonora sigue enfrentando fuertes desafíos en materia de violencia de género y familiar, alertas vigentes en municipios clave y brechas salariales inocultables. En el ámbito laboral, la precarización del empleo formal —íntimamente ligada a la pérdida de las 22 mil plazas ante el IMSS entre 2024 y 2025— desdibuja por completo los presuntos avances en bienestar y estabilidad para la clase trabajadora sonorense.
Por otro lado, se presumió una hacienda estatal robusta con un incremento de 10 mil millones de pesos en ingresos propios, cero creaciones de impuestos nuevos, estricta austeridad y una contención responsable de la deuda pública. No obstante, la administración arrastra fuertes pasivos circulantes con proveedores y adeudos con organismos descentralizados cuya dimensión real se diluye hábilmente en informes consolidados. No olvide que al eludirse la licitación abierta y se dificulta la trazabilidad de cada peso gastado esto se convierte en un grave problema para la medición financiera.
En el sector educativo se enmarca como un éxito rotundo la cobertura masiva de becas mediante el programa universal, la homologación salarial docente y una supuesta vinculación estrecha entre las universidades tecnológicas y el mercado laboral del Plan Sonora. Todos sabemos el poder clientelar de las becas, la falta de mantenimiento en aulas de zonas rurales y urbanas marginadas, la escasez de equipamiento tecnológico y los rezagos en infraestructura cuya narrativa de modernización tecnológica suena falsa.
En el ámbito turístico, se presume un repunte histórico en la llegada de visitantes, la consolidación de nuevos Pueblos Mágicos como Ures, San Carlos, Álamos y Magdalena, el éxito de rutas turísticas y una derrama económica sin precedentes que beneficiaría tanto a la economía costera como a la serrana. Pero si bien los fines de semana largos, las temporadas vacacionales de verano y los puntos de playa más consolidados como San Carlos o Puerto Peñasco registran alta ocupación hotelera, la derrama económica brilla por su ausencia en el resto de los municipios.
Las rutas hacia la sierra alta y los pueblos rurales enfrentan tramos carreteros sumamente deteriorados, falta de señalamientos, escasez de combustible en ciertas zonas y servicios básicos deficientes con agua y luz intermitentes, (sin contabilizar el miedo que causan los sicarios apoderados de ese otro Sonora), lo que frena cualquier desarrollo regional sustentable. Francamente el turismo se sostiene exclusivamente por el esfuerzo de los prestadores de servicios locales, no por una infraestructura pública integral del Estado que muchas veces se convierte en un estorbo burocrático.
Finalmente, en materia de protección civil se despliegan medidas de emergencia temporal como el reparto de pipas o declaratorias de sequía, sin embargo, la gestión gubernamental ha quedado rebasada frente a una sequía prolongada y severa que afecte de forma crónica al sector agropecuario, ganadero y a las comunidades rurales del estado. No se observan programas reales preventivos que permitan enfrentar las temporadas críticas de incendios forestales en la sierra o ciclones y tormentas en la costa y el sur del estado.
Las corporaciones de protección civil operan bajo severas limitaciones presupuestales de equipamiento, escasez de personal especializado y una total dependencia de apoyos extraordinarios federales a lo cual hay que sumar las nuevas reglamentaciones que se impondrán y que cargará el trabajo burocrático de esta dependencia.
Lo curioso de este informe de despedida es que, como decía mi nana y sin albur, con la lengua todo se puede lograr. Vamos a ver una campaña mediática ad hoc, mucho número, escenarios diversos que pasarán al olvido de la memoria popular, pero también serán visibles las grietas de la administración por las obras que no fueron –el destello o legado por el que será recordado--, y que pegará duro en la transformación que tanto pregonó.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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