Llegó la hora de los berrinches
TODO INDICA QUE para el jueves o viernes se definirán en Morena quienes serán el total de los coordinadores estatales. Por lo pronto lleva siete. El bloque inicial muestra un ligero equilibrio con cuatro nombramientos para mujeres —Nora Ruvalcaba en Aguascalientes, Rosi Bayardo en Colima, Imelda Castro en Sinaloa y Beatriz Mojica en Guerrero— frente a tres hombres —Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche, Santiago Nieto en Querétaro y Carlos Torres Piña en Michoacán—.
Con diez entidades todavía pendientes por definir en el mapa nacional —entre las que destacan plazas estratégicas como Chihuahua, Sonora, Baja California Sur, Tlaxcala, Nuevo León, Durango, Jalisco, Nayarit, San Luis Potosí y Zacatecas—, la presión aumenta.
En Chihuahua, Andrea Chávez y gracias al apoyo de su padrino, Adán Augusto López Hernández se perfila como la ungida. Un caso similar ocurre con la alcaldesa Geraldine Ponce en Nayarit y su cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Tlaxcala es un relevo natural donde perfiles de la talla de la senadora Lilia Rivera responde a los requerimientos que necesita Morena.
En Baja California Sur el escenario es similar al de Tlaxcala, se requiere que sea mujer además de que contaría con una mejor tasa de rechazo, algo similar a lo que pudiera ocurrir en Sonora, con Lorenia Valle que tiene en contra la amistad de Javier Lamarque con Sheinbaum, la del dedo divino y por todos conocido.
En Nuevo León se manejan Clara Luz Flores, con el antecedente de su estructura y conocimiento en el estado y Tatiana Clouthier, con un perfil nacional indiscutible y arraigo histórico en la entidad. Con estas seis sumarían las diez candidatas que busca la presidenta.
Pero en el caso de Sonora no todo está escrito pues en caso de que en San Luis Potosí sea candidata la esposa del gobernador Ricardo Gallardo —la senadora Ruth González Silva quien no participó en el proceso de Morena porque está bloqueada por los propios estatutos y los criterios internos que rechazan el nepotismo es una línea que la administración federal ha buscado marcar con firmeza--, entonces impondría una candidata para equilibrar la balanza y de ser así, a nuestro estado le tocaría varón.
Y es aquí donde el tablero sonorense entra en una zona de turbulencia. Abelina López, la ex alcaldesa de Acapulco quien en julio dijo que no regresaría a esa posición aun y cuando perdiera, no le gustó el nombramiento que hizo Morena de Beatriz Mojica en Guerrero y empezó a generar ruido mediático en un a estrategia frecuente de quienes pertenecen a dicho partido para gritar tanto que las cúpulas busquen callarla con negociaciones.
Será un detalle similar que se copiará en los estados restantes donde los no favorecidos empleen dicha estrategia. De hecho, en el caso sonorense fue Lamarque el que se “destapó” otra vez con estrategias mediáticas en las que se indicaba que ya era el bueno, a tanto llegó el borlote que tuvieron que ponerle un alto por parte de la responsable de las elecciones, Citlalli Hernández en un desmentido público que causó pena ajena. De hecho, no tenía razón de ser la ocurrencia del ex alcalde de Obregón, pero, en fin.
Este devaneo lo aprovecho su contrincante, Lorenia Valle para generar fuertes y tumultuosas manifestaciones de apoyo que de algo le debieron de servir y lo cual es parte de la tensión que se vive, incluso no se avizora que en las diez entidades el nombramiento de los coordinadores faltantes vaya a ser tersa. Bueno, en el caso de Sonora ya vimos la foto donde Durazo abraza feliz y efusivamente a Lamarque durante el informe de Gobierno y a Lorenia la mantiene con un ademán que denota lejanía, lo cual no necesariamente es dictar línea, aunque se le parece, además de que la senadora es de las que no hacen escándalo en caso dado.
Ya falta poco para las definiciones, pero estrategia de adelantarse al "dedo divino" apostando a la gritería pública pone en riesgo la cohesión del movimiento en la entidad. Si la cúpula nacional cede ante los personajes que amenazan con dinamitar la unidad para agenciarse una candidatura, el mensaje que se manda es perverso: la lealtad partidista no paga, pero la extorsión política sí.
Así el verdadero peligro para Morena no viene solo de la oposición, sino de los propios heridos del fuego amigo que están dispuestos a tirarle al sol y pegarle a la luna con tal de imponer sus caprichos, poniendo en riesgo la estabilidad de la marca en el momento más delicado de la sucesión. No veo cómo Lamarque vaya a aceptar institucionalmente que perdió, como tampoco lo hará Célida López quien sigue manejando su lealtad al gobernador como recordatorio de que ella puede lograr el triunfo holgado para Morena como última carta antes de jugar otra partida pues está segura que ella será candidata posiblemente como diputada federal, pero para ello requiere hacer más ruido que Lamarque.
Y es que el representante de la primera circunscripción, Ricardo Monreal, el primer filtro de las futuras negociaciones con los inconformes, sabe muy bien que la única manera de fincar una unidad es dejando a todos contentos y los medirá en la medida de la capacidad mediática de los no elegidos --de hacer daño, pues--, y en este tenor Célida sabe gritar (ad hoc) más que Javier, pero corre el riesgo de perder el manto protector del gobernador, aunque no se caracteriza por hacer caso. Ya veremos qué tanto ruido genera.
Al final, los dados están por rodar y el fiel de la balanza dependerá de que el centro mantenga la cordura sin fracturar el frágil mosaico territorial.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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