AMLO en su laberinto de soledad
El problema de la aparición pública de AMLO es que echó a perder que Sheinbaum haya llegado a su segundo año de gobierno cuya protesta fue el primero de octubre del 2024. Con el pretexto de la presentación de su libro Pueblo, a dos días del nacimiento de Morena como movimiento un dos de octubre de hace quince años nos habla de su necesidad de protagonismo como ocurre con los boxeadores que no quieren bajarse del ring aun y cuando sus facultades mermaron hace buen tiempo.
Se han discutido diferentes motivos: cortina de humo, decirle a Sheinbaum que no ha protegido adecuadamente a sus hijos y exigirle mayor lealtad, empoderar la defensa de la soberanía, pelearse de tu a tu con Estados Unidos, fortalecer la nueva horneada de candidatos y definir a los próximos y lo puntos que usted quiera agregar.
Sin embargo, un hecho claro es que es un personaje solo, sin aclamaciones ni apapachos como en sus buenos años, solitario, quien al aparecer logra su propósito de llamar la atención, pero por corto tiempo pues su libro le alcanzará para menos de una semana de ruido, igual que con el anterior de hace un año, “Grandeza”, en noviembre del 2025.
En este tenor hay más posibilidades de que busque la implementación del ritual del “besamanos”, aquel que indicaba que se debía rendir pleitesía al jefe máximo que reforzó la frase de que el que se mueve no sale en la foto. No nos extrañe el llamado a la romería política. Se sentará a esperar la fila de gobernadores, legisladores, dirigentes y aspirantes que sientan la necesidad —o el miedo— de acudir a Palenque y rendirle honores y a refrendar lealtades, demostrando que el centro de gravedad del poder de Morena sigue sin mudarse del todo de Palacio Nacional.
Y ahora es justo cuando más requiere de reflectores. Como cualquier padre le debe de asustar que uno de sus hijos pueda ser condenado a cadena perpetua en una cárcel de Estados Unidos. O como dice el columnista Raymundo Riva Palacio: tiene miedo de que los militares vayan por él como lo hicieron con Maduro. Busca el cobijo y protección natural de aquellos a los que cobijó. Es lógico y natural. El detalle es ¿le alcanzará realmente tanta posible muestra de afecto para enviar un mensaje adecuado a sus enemigos?
Es un líder que intenta proyectar fuerza, pero que en el fondo delata la urgencia de verse arropado ante un tablero geopolítico que ya no controla por completo. Aunque intenta imponer el "besamanos" y la romería a Palenque para frenar el ímpetu adelantado de sus sucesores, la verdad es que la tentación de la sucesión transexenal ya abrió fracturas profundas. Las "corcholatas" y los grupos de poder al interior de Morena operan con agendas propias, alianzas regionales y ambiciones desatadas para los siguientes procesos electorales. El control absoluto que antes ejercía sobre cada tribu del partido se ha diluido ante la inercia natural del ejercicio del poder por parte de la nueva administración.
No podrá recuperar al cien por ciento el poder de antaño, como el boxeador viejo, y lo sabe, pero tampoco le alcanza para erigirse como el gran tlatoani del populismo de izquierda ni en México o en otros países de América Latina como en alguna ocasión quiso ser. Este domingo posiblemente en Brasil se de un vuelco a la derecha. Ya quedan unos cuantos países izquierdistas que no lo necesitan como ideólogo y él no es ni tantito, lo que representaba Fidel Castro cuyos discursos duraban diez horas. El último monologo del Peje duró una hora y veinte minutos.
Aquella nata de seguidores son ocho años más viejos. Las nuevas generaciones de chairos también evolucionan, ¿alguien recuerda a que se refiere con la cuarta transformación? Como que 4T es un símbolo más que una meta que se antoja papalotera pues no tiene rumbo, sentido, orientación ni objetivo fijo y no se ve que se recuerde como cuchillito de palo la misión que impuso AMLO.
Debe extrañar las mañanera cuando desde las siete era el centro de atención y sus palabras llenaban miles de ojos y oídos mexicanos. Hoy no es así. Esa frase de que Claudia Sheinbaum es la mejor presidenta del mundo sonó más a un pial, un grito de ayuda, que a un lisonjero comentario. Quiere ser estadista a través de sus libros cuya duda es si será el autor real o no, pero la desgracia de seguridad, financiera y el mal gobierno se le estrella en el rostro. No puede presumir nada por más que dicte línea diciendo que en México se acabó la corrupción.
Quiere, pero no puede, regresar a ser el mesías prometido. Todas las encuestas las pierde frente a una Sheinbaum que, si bien sigue respetándole, también sabe que no puede hundirse con él en caso de que los gringos se lo lleven. Se ha manejado que la presidenta entró en el tiempo constitucional de una posible destitución, lo que no es un asunto menor, pero cuyo tratamiento busca quitar esta percepción pues sería el final de todo lo logrado por AMLO y secuaces. Tal vez sea la parte escondida del grito calificativo de la mejor presidenta del planeta.
A diferencia de gobiernos anteriores, la posición del ex presidente López Obrador es frágil al ser la cara visible de la debacle en la que ha caído el país que para el 27 o 28 de octubre, se ha mencionado, recibirá la evaluación negativa de las calificadoras crediticias internacionales con efectos financieramente inseguros para México durante el 2027.
En suma, el gran dilema del "boxeador que no quiere bajarse del ring" es que ya no solo le fallan las facultades, sino que el cuadrilátero entero se le está moviendo.
EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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