¿Realmente busca ahorros este nuevo gobierno?

2021-09-15 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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SE COMPRENDE, pero no se justifica que con la llegada de cada gobierno se cambie de logotipo, se incrusten palabras o bien, nuevos colores.

Son millones de pesos los que se invierten en la impresión de papelería, documentos oficiales (como las actas de nacimiento y otros muchos más), folletos, manuales, nuevas credenciales, licencias, gafetes, rótulos para miles de unidades vehiculares (patrullas, ambulancias y el resto del padrón vehicular con todo y placas), uniformes de todo tipo, carteleras, mamparas, calcas, el pintado de edificios de gobierno, eso sin contar los souvenirs: tazas, plumas, trabajo de herrería (¿recuerda el logo del Nuevo Sonora que hasta en los puentes y escuelas los colocaban?) y todo lo que se le antoje.

Es lo que pomposamente llaman “imagen corporativa”, quesque ayudará a que la ciudadanía se impregne de esos colores, de lo visual y en consecuencia en las próximas elecciones voten de nueva cuenta por el partido en el poder. Patrañas.

Para que se de una idea de lo que señalamos, sería la afectación en 15 dependencias (entre secretarías y el Ejecutivo), 52 entidades (académicas, sobre todo, pero también hay consejos, comisiones y comités), 10 fondos o fideicomisos, dos organismos desconcentrados y dos descentralizados. 81 organismo, más menos por aquellos que van a desaparecer. Un mundo. https://bit.ly/3hxMBO6

Y no hay regulación legal que obligue a los gobiernos a adoptar un patrón único permanente para evitar ese gasto. No hay que ir lejos por una respuesta mañosa.

Por ejemplo, cuando terminó el sexenio de Guillermo Padrés quedaron más de cincuenta mil licencias que utilizó el gobierno entrante. El hecho es que en el quinto año –el de Hidalgo--, se hicieron compras escandalosas de todo tipo de productos –como botón: miles y miles de hojas membretadas que se fueron a la basura--, y este círculo vicioso no se ha podido detener, de allí la necesidad de que se legisle al respecto.

Está bien que el nuevo gobierno imponga su sello a través de algunos productos, pero hay otros como patrullas, ambulancias, documentaciones oficiales y otros más, que deberían quedar con insignias fijas. Igual aplica para gobierno municipales… ¿se imagina el ahorro?

Esto también lo escribí en una columna de inicios del sexenio de CPA pero cayó en oídos sordos. Ojalá este gobierno que pregona la austeridad y ahorro como punta de lanza, lo considere necesario.

Otra fórmula para ahorrarse millones de pesos y a la vez ofrecer trabajo a los jóvenes, sobre todo, es el de ponerse de acuerdo con los municipios e impulsar un programa mediante el cual se utilice mano de obra de miles de chamacos de entre los 16 y 18 años para que realicen trabajos de apoyo a la comunidad los fines de semana y se les pague mediante un cambalache de deuda.

Es decir, una cantidad por hora trabajada válida exclusivamente para el pago del consumo de agua, prediales, gastos de escrituración, de construcción o cambio de propietario, por ejemplo o bien, para que puedan catasfixiarlo por un servicio propio del Estado que son muchos: pagos de placas, licencias de conducir, documentación variada, colegiaturas, adeudos por crédito escolar, entre otros.

No se me confunda. No se trata de darles dinero sino puntos –que tendrán un valor--, que pueden ser efectivos únicamente para el pago pues, de lo ya comentado en el párrafo anterior. Desgraciadamente el recurso económico los hecha a perder como hemos visto con las diferentes becas que les otorga el gobierno federal y que se gastan en vicios como el consumo de cervezas heeeladas.

Esos jóvenes pueden ser reclutados vía convocatoria emitida en las preparatorias y laborar un turno de cuatro horas el sábado e igual número el domingo. Entre sus actividades estarían la limpieza de calles, de terrenos como prevención para combatir los mosquitos, panteones, pintado de bardas y todas aquellas actividades que se puedan considerar pertinentes.

¿Imagínese una cuadrilla de mil jóvenes –por citar un número pues pueden ser miles--, exclusivamente limpiando una colonia?... claro con el apoyo debido para el traslado de la basura o bien, el reciclaje.

A su vez, también serían esos jóvenes materia dispuesta para recibir capacitación variada que les permita conocer algún oficio o bien, que se inscriban en instituciones como el Icatson –o diferentes centros de capacitación de la IP como el que tiene la CMIC--, con lo cual se les alejaría de alguna manera del ocio que no deja nada bueno. ¿Y qué le parece si para combatir la violencia contra las chamacas se les enseña cómo defenderse, lo cual fue un programa que instauró un Cobach en su momento?

Esas horas inclusive, pueden ser aprovechadas para la promoción de conferencias relacionadas con drogadicción, cuidado sexual, enfermedades propias de las casas cuando la suciedad abunda y las que se les ocurra. ¿Dónde?, en sus salones de clase o en los auditorios que cada prepa tiene.

Si cada hogar proporciona a un chamaco, el apoyo a esa familia sería efectivo. ¿Se imagina que se lograra que en este programa participara la CFE?, sería un hitazo. Pero como siempre, se requiere voluntad política y organización manejada a través de las dependencias debidas como el Instituto de la Juventud, entre otras.

Es un cambalache de pago por servicios gubernamentales (estatales y municipales), lo gratuito no funciona y es una acción que nunca se ha hecho pero que vale la pena empezar a meterle innovación a esto de hacer más con menos.

Si se fija, estimado lector, es factible lograr estas dos iniciativas siempre y cuando se busque en serio, consolidar el ahorro como herramienta de mejora. Y estaríamos hablando de la participación año con año de miles de chamacos sanos, vigorosos, que no se cansan y que inclusive pueden llegar a ser hasta donadores de sangre en caso dado, por citar más ejemplos.

¿Busca este nuevo gobierno generar más ahorros?, es cuestión de ser creativos y no irse por la fácil que es despedir personal al que se le ha invertido en capacitación y cuyo pleito legal-laboral se convertiría en un lastre.

Ahí se las dejo. Todo sea por mejorar.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…

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